Revelan la asistencia secreta de EE.UU. y Reino Unido a Hitler en vísperas de la guerra

En Rusia, se publicó una serie de documentos desclasificados por el Servicio de Inteligencia Exterior que arroja luz sobre los intentos de Londres y Washington de ocultar los préstamos multimillonarios a la Alemania nazi.

EE.UU. y Reino Unido negociaron al menos un préstamo a la Alemania nazi por miles de millones de dólares poco antes de que se iniciara la Segunda Guerra Mundial, según un informe de 1939 desclasificado y sus anexos.

El documento interno del servicio de inteligencia soviético, fechado el 24 de julio de ese año, fue subido recientemente a los archivos en línea de la Biblioteca Presidencial B. N. Yeltsin. Allí, se registran los intentos de ocultar los hechos en ambos países. En particular, se señala al expresidente estadounidense Herbert Hoover (1929-1933) como alguien "directamente involucrado e interesado" en los preparativos del préstamo y que podría "ejercer un considerable apoyo a las negociaciones con los alemanes" que llevó a cabo otro protagonista, el secretario del Comercio Exterior británico, Robert Hudson.

El punto de partida para ocultar la verdad fue la revelación en los medios de que Hudson había negociado el crédito con un asesor del Gobierno nazi. El informe apunta a la abundante correspondencia sobre el tema entre este ministro y otras personas interesadas, en la cual se detalló que "Inglaterra" no podría prestar toda la suma solicitada desde Berlín —5.000 millones de libras esterlinas— y esperaba que los banqueros de Wall Street hicieran su aportación.

La participación de Hoover era imprescindible para la cobertura de riesgos. Wall Street apostaba por él como experto en política exterior e interior estadounidense afirmó el autor del informe, cuyo nombre se mantiene en secreto, como el de uno de los participantes en las negociaciones que se repite varias veces en el texto original.

La inteligencia soviética destaca que el expresidente tenía miedo de que la prensa lo mencionara en relación con los preparativos para financiar al Tercer Reich. El golpe reputacional, en este caso, no sería solo personal, sino que también afectaría al Partido Republicano. Para evitarlo, se tomaron algunas "medidas de emergencia" con el fin de retirar las carpetas concernientes a su participación.

La guerra comenzó semanas después de los acontecimientos que se mencionan en el informe, el 1 de septiembre de 1939, con la invasión a Polonia de las tropas alemanas.

Planes para colonizar Bielorrusia

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia desclasificó también una página en la que un agente desde Alemania informa sobre los planes que Adolf Hitler tenía para Bielorrusia en 1933, cuando apenas había llegado al poder.

El canciller germano había tramado un golpe de Estado en la URSS, del que una de las consecuencias sería la separación gradual de esta república fundadora de la Unión Soviética. Bielorrusia sería primero "industrializada por Alemania", luego incluida en una alianza aduanera con Berlín a título de territorio autónomo y finalmente anexionada. Todos los alemanes de la región del Volga deberían mudarse a Bielorrusia.

Otro documento desclasificado también menciona a Bielorrusia, pero como un área de interés especial para el Vaticano. Este informe revela que el papa Pío XII estaba al tanto de los planes de Hitler para invadir la URSS con al menos dos meses de antelación. El 23 de abril de 1941 el pontífice convocó a unos 400 jesuitas para instarlos a aumentar sus actividades en las repúblicas bálticas, al oeste de Ucrania y de Bielorrusia. Deberían "concentrarse más cerca de la frontera" bajo el pretexto de ayuda a la población contra el hambre.