Desde 2014 varios militares murieron o resultaron gravemente heridos, después de que sus paracaídas de reserva T-11, que se coloca en el pecho del saltador y se despliega si falla la campana principal, se abrieran inesperadamente por las ráfagas de viento, lanzándolos fuera del avión, informó The Washington Post este jueves.
Brycen Erdody, un militar que sobrevivió a un accidente en 2022 mientras utilizaba este modelo de paracaídas, presentó junto a su mujer una demanda federal en el Distrito Este de Carolina del Norte contra el fabricante del T-11, Airborne Systems of North America, acusándolo de diseñar un paracaídas defectuoso. La demanda también subraya que las pruebas del T-11 se realizan con pasadores de seguridad colocados, que no se utilizan en la vida real.
Erdody, que actualmente está a punto de perder su mano por las lesiones que sufrió, estaba en la puerta del avión cuando el viento abrió de repente el T-11. El militar fue succionado por la puerta y chocó contra el fuselaje, arrancándose parcialmente el brazo.
Otras víctimas en el Ejército de EE.UU.
Además de Erdody, la empresa también fue demandada por la familia de Bradley Cavner, otro militar que murió a causa de una situación similar con el T-11 en 2014. Sin embargo, entonces las partes llegaron a un acuerdo mutuo en 2017.
En 2019 ocurrió lo mismo con Cole Condiff, operador especial de la Fuerza Aérea. Este miembro del Ejército desapareció y fue dado por muerto cuando su paracaídas de reserva T-11 se abrió por una ráfaga de viento sobre el Golfo de México.
Crítica a la inacción de la compañía
Un instructor militar de paracaidismo con 20 años de experiencia declaró que las autoridades militares y el fabricante del T-11 "siguen intentando encontrar pequeñas soluciones sin hacer realmente lo que se supone que deben hacer": prohibir el uso de este equipamiento. "El antiguo [paracaídas de reserva] era un asa metálica que estaba escondida y no se veía afectada por el viento. Con este nuevo sistema, cuando el viento se mete debajo puede desplegarlo desde cualquier dirección", explicó el instructor al contar la razón por la que el paracaídas se abre repentinamente.
Onyx Taylor-Catterson, portavoz del Ejército, subrayó que "aunque el número puede parecer estadísticamente ínfimo, la comunidad aerotransportada respondió aplicando medidas de seguridad reforzadas para reducir la probabilidad de que se produzcan incidentes de este tipo en el futuro".