Los problemas del avión de entrenamiento Boeing–Saab T-7 Red Hawk, como su inestabilidad en vuelo y defectos del asiento eyectable, han provocado que la Fuerza Aérea de EE.UU. retrase la decisión de fabricar e incorporar esta aeronave de propulsión a chorro.
Pese a los planes del fabricante de comenzar las entregas en diciembre del año en curso, ahora el mando aéreo estadounidense espera tomar la decisión sobre su producción en febrero de 2025, informa Defense News.
El país norteamericano planea comprar 351 aviones de entrenamiento avanzados T-7 para reemplazar a su vieja flota de aeronaves de propulsión a chorro T-38 Talon, en uso desde principios de la década de 1960.
En 2018, la Fuerza Aérea otorgó a Boeing un contrato de 9.200 millones de dólares para desarrollar y construir los nuevos aparatos, diseñados para imitar el funcionamiento y el vuelo de un caza de quinta generación.
"Utilizando técnicas avanzadas de fabricación y modelado digital", el T-7 fue desarrollado en 36 meses desde que se concibió el proyecto hasta el primer vuelo, según Boeing. La empresa promocionó este proceso de desarrollo como un modelo potencial para diseñar y construir aeronaves más rápido y con menos riesgos y defectos.
El avión "incorpora 'software' de arquitectura abierta, controles digitales Fly-By-Wire y tecnología de cabina avanzada que brinda un nuevo nivel de seguridad y capacitación para los futuros pilotos de combate", según un comunicado de Boeing emitido en abril de 2022.
Actualmente, los dos primeros T-7 con los supuestamente eliminados defectos de inestabilidades aerodinámicas y asientos eyectables inseguros (sin riesgo de conmociones cerebrales) están realizando vuelos de prueba en las instalaciones de la compañía en St. Louis, Missouri.


