Los gecónidos 'Hoplodactylus delcourti' son más grandes que cualquiera de sus parientes. Hasta ahora, se los conocía gracias a un único ejemplar embalsamado que encontraron accidentalmente en el Museo de Marsella, en la década de los 80.
A partir de una antigua leyenda maorí, se creía que estos lagartos habían habitado en Nueva Zelanda y que se habían extinguido en el siglo XIX. Sin embargo, el análisis genético del individuo conservado en el museo redefinió por completo esta imagen, informa Science News.
Los gecónidos son lagartos, cuyo tamaño es entre pequeño y mediano. La especie 'Hoplodactylus delcourti' se destaca por su longitud, que alcanza los 60 cm, aproximadamente. Además, gracias a la estructura de las patas se supo que era un trepador arbóreo.
Un nuevo análisis del genoma ha demostrado que este gecónido ni siquiera es pariente cercano de los lagartos de Nueva Zelanda, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports.
En función de la coloración preservada y otros detalles de su anatomía, los científicos determinaron que este reptil alguna vez había vivido en Nueva Zelanda. El nombre y la primera descripción de la especie fueron definidos por el herpetólogo estadounidense Aaron Bauer, que además lo relacionó con la familia neozelandesa de gecónidos 'Diplodactylidae'.
Recientemente, Bauer y sus colegas realizaron un nuevo estudio del ejemplar y aportaron datos novedosos. Extrajeron muestras de ADN del fémur, lo secuenciaron y compararon con los genomas de otros individuos de 'Diplodactylidae'.
El análisis arrojó que el 'Hoplodactylus delcourti' no es ni siquiera un pariente lejano de esta familia, sino que pertenció al grupo de gecónidos de Nueva Caledonia, que están separados de los neozelandeses por miles de kilómetros de océano y unos 45 millones de años de evolución independiente.