Medio siglo después, las paredes de Montevideo siguen hablando del terrorismo de Estado y la búsqueda de los desaparecidos. Los locales de sindicatos y monumentos conmemoran a los mártires de la lucha obrera, mientras que un memorial en el Cerro de Montevideo recuerda a los detenidos que desaparecieron.
Javier Tassino estuvo preso ilegalmente dos años y medio y se enteró del asesinato de su hermano estando en la cárcel. Las imágenes del horror no se borraron con el paso del tiempo. "La represión acá fue muy grande en todos los aspectos, no se perdonaba nada, ¿no? Los allanamientos, las paradas a la gente, la búsqueda permanente, ¿no?", afirmó.

Aunque la represión durante la dictadura fue implacable, la democracia regresó en 1985 y desde entonces se han tomado medidas para preservar la memoria. Recientemente, el hallazgo de restos óseos en el Batallón 14 de Canelones ofrece esperanzas de conocer la verdad y brindar justicia. El Estado uruguayo ha reconocido su responsabilidad y se compromete a cumplir con las sentencias.
"Manifiesto el compromiso del Estado de cumplir con la sentencia y dar con el paradero de las víctimas desaparecidas, así como investigar, sancionar y reparar adecuadamente las violaciones de los derechos humanos cometidas en este caso", declaró la vicepresidenta de Uruguay, Beatriz Argimón, a mediados de junio.

A esta acción estatal, se agrega el trabajo solidario de la militancia. Hubo documentos que acreditaron la resistencia social, y el colectivo Sitios de Memoria trabaja para su digitalización y acceso público. Además, aplica la tecnología 'blockchain', lo que permite tener respaldo en miles de servidores para que nadie borre esas pruebas del horror.
