La compañía británica Thames Water, el mayor proveedor de agua del Reino Unido, está en una situación cada vez más crítica tras la renuncia de su directora ejecutiva Sarah Bentley la semana pasada. Con una deuda que supera ya los 14.000 millones de libras esterlinas (17.750 millones de dólares), el Gobierno del país está considerando planes de contingencia como poner temporalmente la empresa en un régimen de administración especial, lo que supondría su nacionalización por un tiempo, informa Bloomberg.
Este lunes los mercados financieros reaccionaron a las malas noticias de la semana pasada en un intento de compensar parte de las futuras pérdidas.
Concretamente, los bonos a tres años de la empresa ganaron aproximadamente 7 peniques por libra, alcanzando los 62 después de una fuerte caída de más de 35 peniques el pasado 27 de junio tras la salida de Bentley. En cuanto a los bonos con vencimiento en 2027 ganaron 0,6 peniques, llegando a unos 91 peniques por libra. De esta forma, los inversores que detienen las partes más arriesgadas de la deuda emitida por Thames Water esperan protegerse en caso de un colapso.
La situación compleja de la empresa se debe a que, además de tener una deuda conocida como sin riesgo para sus acreedores o 'Ring-fenced', sus deudas también incluyen bonos emitidos por Kemble Finance Plc, su empresa matriz. Esta última depende de la liquidez de las firmas operadoras del grupo y, como en el caso de Thames Water, sus bonos se desplomaron hace unos días pasando de 86 peniques el lunes a menos de 56 peniques el viernes. La caída resultó en compradores que percibieron la oportunidad y en una disminución de los ingresos para la empresa.
Se espera que tanto el Parlamento como el Gobierno británico actúen en las próximas semanas para intervenir en la situación y ayudar a la empresa de suministro de agua.


