Un grupo de arqueólogos ha descubierto en el condado de Bedfordshire (Inglaterra, Reino Unido), un yacimiento prehistórico con 25 pozos gigantes, alineados y agrupados en torno a antiguos cauces de arroyos, lo que sugiere que habrían tenido finalidades espirituales, informa The Guardian.
El yacimiento fue hallado en la localidad de Linmere, a unos 60 kilómetros de Londres. Los científicos estiman que los fosos tienen una antigüedad de entre 7.700 y 8.500 años y se corresponderían al periodo Mesolítico, del que se tienen pocos vestigios de actividad humana.
Con hasta cinco metros de ancho y casi dos metros de profundidad, los fosos tienen forma cilíndrica y sus paredes son escarpadas. Asimismo, algunas de las excavaciones tienen forma cónica, con una base más ancha.
El yacimiento cuenta con una gran cantidad de excavaciones de este tipo, que supera en número a los encontrados en cualquier otro lugar de Inglaterra y Gales, incluidos los hallados en las inmediaciones del famoso monumento megalítico de Stonehenge.
Los expertos del Museo de Arqueología de Londres a cargo de la investigación creen que el descubrimiento podría proporcionar una nueva noción sobre la vida de las personas que habitaron la región.
"Esta datación hace que el yacimiento sea increíblemente significativo, ya que hay muy pocos yacimientos mesolíticos de esta envergadura en Reino Unido. Las evidencias de este periodo suelen ser escasas, y solo consisten en herramientas de sílex y restos de animales descuartizados", afirmaron.
Un descubrimiento "muy emocionante"
Dentro de algunos fosos, los arqueólogos hallaron huesos de animales, como restos de uros, una especie salvaje de ganado vacuno. Se cree que las personas se alimentaban de esos animales.
En cuanto al propósito de los pozos, los científicos descartaron que se utilizaran para cazar o almacenar alimentos. Sin embargo, llamó la atención su disposición en líneas rectas, de hasta 500 metros de longitud, aparentemente vinculadas a antiguos canales de arroyos. Aunque aún no se ha determinado su propósito, los investigadores creen que los fosos habrían tenido fines espirituales.
Yvonne Wolframm-Murray, responsable del estudio, calificó el descubrimiento como "muy emocionante" desde el "punto de vista cuantitativo", ya que se conocen solo unos pocos yacimientos con pozos similares.
"El estudio de un yacimiento, en el que la gente dejó tal huella en el paisaje, podría tener repercusiones de gran alcance en la forma en que los arqueólogos entienden estas antiguas comunidades", aseveró Wolframm-Murray. "Este trabajo revelará el entorno en el que vivían estas personas y, con suerte, responderá a la pregunta: ¿para qué servían estos pozos?", agregó.


