Turquía reclama a un museo danés la devolución de una cabeza de bronce del emperador romano Lucio Septimio Severo, quien vivió entre los siglos II-III d.C. Alega Ankara que la reliquia fue saqueada durante una excavación arqueológica en la década de 1960, informa AFP.
Las autoridades turcas afirman que la pieza, expuesta en la gliptoteca Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague durante al menos los últimos 50 años, forma parte de una estatua decapitada que por décadas fue parte de varias colecciones en EE.UU. y fue devuelta recientemente a Turquía.
Esa teoría está basada en las observaciones de un antiguo conservador del museo, quien en 1979 estimó que la cabeza correspondía a un torso de bronce de una colección privada estadounidense. Más tarde, las dos partes incluso llegaron a reunirse para una exposición.
"La cabeza se encajó en el torso, en el sentido de que se introdujo una pértiga en el cuello de la cabeza y se encajó en el torso, de modo que los dos fragmentos se acercaron el uno al otro", explicó el director de colecciones de la gliptoteca danesa, Rune Frederiksen, aunque subrayó que, en su opinión, el ensamblaje no probaba de forma concluyente que fueran partes de la misma obra.
"No estamos convencidos de que ambas cosas vayan juntas. De momento, la documentación no es muy sólida, tenemos que comparar roturas del torso y de la cabeza", agregó.
Los catálogos que cubren las colecciones de los museos daneses afirman que "nada, en términos de composición o estructura, impedía que la cabeza y el cuerpo pertenecieran a la misma estatua". En cuanto a su origen, la documentación sitúa la cabeza en la antigua ciudad romana de Bubón, actual costa mediterránea de Turquía, aunque no todos los investigadores creen que sea cierto.
La parte turca, a su vez, no duda del origen de la cabeza, y en particular cita el trabajo de la difunta arqueóloga del país Jale Inan, que tomó medidas de la cabeza y el cuerpo.
"El bronce procede de Bubón, en Turquía. Y como todos los objetos procedentes de Turquía, pedimos su devolución", declaró el encargado de negocios turco en Dinamarca, Mehmet Bulut. "Se ha iniciado el procedimiento. Hemos expresado nuestra petición, pero llevará tiempo", añadió.
Por su parte, Frederiksen no se opone a una posible devolución, pero recalca que es necesario investigar a fondo las piezas para confirmar o descartar su origen único.


