Oficialismo en México compara a la oposición con Hitler y Pinochet por querer destruir libros escolares

El presidente Andrés Manuel López Obrador ya ironizó sobre la campaña de la derecha que acusa al Gobierno de diseminar "un virus comunista" en las aulas.

Los gobernadores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el partido fundado por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, compararon a la oposición con los dictadores Adolfo Hitler y Augusto Pinochet por proponer la destrucción de los nuevos libros de texto que se entregarán de manera gratuita en las escuelas de educación básica.

"No se podía esperar mucho de la derecha conservadora del país, se desenmascaran y quedan evidenciados como los retrógradas que son", reza un comunicado que firmaron 21 gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en medio del intenso debate que hay sobre el contenido de los nuevos libros que usarán los estudiantes en el próximo ciclo escolar.

La oposición partidaria y mediática comenzó una campaña en la que asegura que el Gobierno quiere propagar "la ideología comunista", y por lo tanto, debe frenarse la distribución del material educativo. También les pide a los padres y madres de familia que, si reciben los libros gratuitos, los rompan.

"Esa destrucción de libros fue impulsada y llevada a cabo por los personajes más siniestros de la historia reciente de la humanidad. Adolf Hitler mandó a quemar libros hace 90 años; el dictador Pinochet en Chile hizo lo mismo, inmediatamente después del golpe de Estado que lo llevó a usurpar el poder", señalaron los gobernadores.

También recordaron que, siempre que se quiso impedir el avance democrático, cultural y humanístico de la sociedad, se impulsaron este tipo de estrategias.

"Los voceros de la derecha se oponen al desarrollo integral de niñas y niños desde el desconocimiento (…) con pretextos banales y faltos de argumentos convincentes. La oposición se opone a la distribución de los textos para la educación formal porque de fondo saben que un pueblo educado y bien informado no será susceptible de engaños ni podrá ser manipulado", señalaron.

Además de calificar la postura de la oposición como una cuestión inverosímil para esta época, denunciaron que lo único que en realidad les preocupa a los opositores es que "se les acabó aquel negocio de impresión de libros que traían en el anterior régimen y que les permitía corromper su producción al mejor postor".

Acusaciones

El presidente del conservador Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, fue quien propuso directamente la destrucción total de los libros o que, por lo menos, los padres de familia rompieran las páginas más "ideologizadas".

Después de que los gobernadores de Morena lo compararan con Hitler y Pinochet, el dirigente denunció que están atacando a la oposición para seguir "ciegamente" las indicaciones de López Obrador.

"Son tan cínicos y perversos, que no tienen empacho en reconocer en sus documentos oficiales que los nuevos textos son para mantener pobres a los pobres, negándoles una educación de calidad, siendo esto una clara estrategia política de Morena para su supervivencia", afirmó.

Cortés advirtió que, en su comunicado, los gobernadores morenistas ni siquiera desmintieron los señalamientos sobre los errores, la elaboración, la editorialización y "los contenidos falsos e ideologizados" de los libros de texto.

El escándalo

El año pasado, la Secretaría de Educación Pública (SEP) modificó el plan de educación básica y rediseñó los libros de texto de primaria y secundaria para incluir, entre otros aspectos, temas como la inclusión y la igualdad de género.

Desde entonces comenzaron las quejas por el supuesto sesgo ideológico de izquierda de los contenidos y por las anomalías en el proceso de elaboración y distribución.

El caso llegó a los tribunales y el lunes pasado el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Administrativa le otorgó a la SEP un plazo de 24 horas para suspender la distribución de los libros, pero la dependencia aseguró que no había recibido notificación alguna.

La polémica escaló el martes, cuando en horario estelar de la televisión, el famoso presentador de noticias Javier Alatorre acusó al Gobierno de querer propagar "un virus comunista", lo que derivó en burlas y memes por el tono melodramático con el que actuó; y dio inicio a una campaña para dejar de ver Televisión Azteca, el canal en el que trabaja.

López Obrador, por su parte, desestimó las críticas y advirtió que los libros se van a distribuir a pesar de las quejas opositoras.