O'Connor, la primera jueza en la Corte Suprema de EE.UU., que "allanó el camino para que millones de mujeres alcancen sus sueños"

La magistrada retirada falleció la mañana de este viernes a los 93 años.

El importante legado y los logros profesionales de Sandra Day O'Connor, la primera jueza en la Corte Suprema de EE.UU., quien falleció este viernes en su casa de Phoenix a los 93 años, fueron alabados por distintas personalidades políticas y públicas del país norteamericano. Así, en 2009, el entonces presidente Barack Obama le otorgó la Medalla de la Libertad afirmando que O'Connor había "allanado el camino para que millones de mujeres alcancen sus sueños".

"Su histórico mandato de 25 años en la Corte estuvo definido por su integridad e independencia, y se ha ganado la gratitud duradera de la nación por sus invaluables contribuciones a la historia y el derecho", declaró el mandatario.

Sandra Day O'Connor fue nombrada miembro de la Corte Suprema en 1981 por el entonces presidente de EE.UU., Ronald Reagan, y se jubiló en 2006.  Como primera mujer en formar parte del alto tribunal, se convirtió en una inspiración para millones de mujeres, cuyos derechos y capacidades defendió a lo largo de su carrera.

"A medida que las mujeres alcancen el poder, las barreras caerán. A medida que la sociedad vea lo que las mujeres pueden hacer, a medida que las mujeres vean lo que pueden hacer, habrá más mujeres haciendo cosas y todos estaremos mejor por ello", vaticinó la magistrada en un discurso en la conferencia 'Mujeres en el poder', celebrada en noviembre de 1990.

Asimismo, O'Connor resaltaba la importancia del rol de la justicia y los jueces para los ciudadanos. En su declaración de apertura de las audiencias de nominación del Senado en septiembre de 1981, destacó que la Corte Suprema "es el organismo al que acuden todos los estadounidenses para obtener la máxima protección de sus derechos". "Es a la Corte Suprema de EE.UU. a donde acudimos todos cuando buscamos lo que más deseamos de nuestro Gobierno: la igualdad de la justicia ante la ley", reiteró.

En otra ocasión, señaló que "ser miembro de la Corte [Suprema] es un poco como caminar sobre cemento fresco". "Miramos hacia atrás y vemos nuestras huellas en esas opiniones que hemos escrito y tienden a endurecerse después de nosotros", comparó la jueza.

Tras su muerte, el presidente de la Corte Suprema, John G. Roberts, Jr., lamentó en un comunicado la pérdida de "una defensora ferozmente independiente del estado de derecho y una elocuente defensora de la educación cívica". Además, subrayó que O'Connor abrió "un camino histórico como la primera jueza" en el máximo tribunal del país.

"Ella enfrentó ese desafío con determinación inquebrantable, habilidad indiscutible y franqueza cautivadora. […] Y celebramos su legado perdurable como una verdadera funcionaria pública y patriota", concluyó.