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Einstein en Latinoamérica: los detalles de una visita que cumple un siglo

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El científico alemán estuvo un mes en Argentina, entre marzo y abril de 1925.
Einstein en Latinoamérica: los detalles de una visita que cumple un siglo

Entre marzo y abril de 1925, Argentina recibió una visita de gran relevancia para la comunidad científica, que deslumbró al país entero. Hace ya 100 años, Albert Einstein, el célebre físico alemán que formuló la teoría de la relatividad, arribó al puerto de Buenos Aires.

El 25 de marzo de aquel año, en el que se transmitieron las primeras imágenes de televisión, Einstein pisó suelo sudamericano por única vez. Pasó una semana en Río de Janeiro, Brasil, y otra en Montevideo, Uruguay.

Argentina fue el país donde más tiempo permaneció el Premio Nobel de Física, quien en ese momento tenía 46 años. Invitado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Sociedad Hebraica, un club de intelectuales de origen judío, su objetivo principal era difundir la teoría de la relatividad. Durante 29 días en el país, cumplió con una agenda extenuante.

Un viaje largo y una llegada tumultuosa

Muchos argentinos supieron de su visita gracias a un artículo publicado en el diario La Prensa, en el que Einstein desarrollaba la idea del Pan-Europeanismo: la integración cultural y política de Europa para evitar un nuevo conflicto bélico que repitiera la devastación de la Primera Guerra Mundial, finalizada en 1918.

Tal vez por ello, al descender del vapor alemán Cap Polonio, que había partido de Hamburgo el 5 de marzo, fue asediado por periodistas, fotógrafos y una multitud de admiradores ansiosos por ver y saludar a una de las figuras más célebres de la época.

En el puerto también lo recibieron decenas de científicos, personalidades académicas y miembros de la comunidad judía en Argentina. Entre ellos, el secretario de la UBA, Mauricio Nirenstein, quien también era miembro de la Asociación Hebraica (actual Sociedad Hebraica).

Einstein y su comitiva intentaron evadir a la multitud en un automóvil privado, pero los periodistas bloquearon el camino con el equipaje de los viajeros, según reconstruye una crónica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). El largo viaje y la insistencia de la multitud lo dejaron "medio muerto", según escribió en su diario personal.

Durante su estadía en Buenos Aires, se alojó en la residencia de Bruno Wassermann, un acaudalado comerciante de origen judío-alemán, en la zona más elegante del barrio de Belgrano. Allí pudo descansar un poco, aunque no por mucho tiempo. "Tranquilidad, por fin. Estoy totalmente deshecho", anotó en su diario.

Una agenda intensa

Desde su llegada, Einstein cumplió con una agenda extremadamente cargada, que combinó compromisos científicos y sociales.

Dictó 12 conferencias, asistió a reuniones, recepciones y banquetes. Viajó a la ciudad de La Plata, donde quedó maravillado por el Museo de Ciencias Naturales; y a Córdoba, concurriendo a las universidades nacionales de ambas localidades del interior del país.

A pesar de sus múltiples compromisos, Einstein sacó tiempo para realizar un vuelo corto en avión sobre la ciudad de Buenos Aires. Fue el 1 de abril, a bordo de un avión Junkers, acompañado por la señora Wassermann, esposa de su anfitrión en la capital argentina. Era la primera vez que volaba y comentó luego cuánto le había impresionado esa experiencia, "particularmente el despegue" de la aeronave.

Ese mismo día, fue recibido por el presidente Marcelo Torcuato de Alvear, quien lo distinguió como huésped ilustre.

El 6 de abril, sostuvo un encuentro con científicos locales, entre ellos el joven fisiólogo Bernardo Alberto Houssay, quien 22 años después recibiría el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la hipófisis y su rol en la regulación del azúcar en sangre, fundamental para el tratamiento de la diabetes. Houssay se convirtió en el primer científico latinoamericano en obtener el prestigioso galardón.

Regreso a Alemania

El 23 de abril, tras casi un mes en Argentina, Einstein partió hacia Montevideo. "Estoy más muerto que vivo", confesó en sus memorias.

De regreso en Alemania, fue entrevistado por el filósofo y periodista Otto Buek, corresponsal en Berlín del diario La Nación y amigo personal del físico. Buek, nacido en Rusia, había sido uno de los firmantes del Contra-Manifiestopacifista de 1914 junto con Einstein, el astrónomo Wilhelm Julius Foerster y el fisiólogo Georg Friedrich Nicolai.

En la entrevista, Einstein pronosticó "un gran porvenir económico y cultural" para Argentina y afirmó llevarse "los mejores recuerdos de su hermoso viaje a América del Sur".

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