El canciller de Irán, Seyed Abbas Araghchi, reiteró este martes el respaldo de su país al Gobierno de Nicolás Maduro tras la imposición de nuevas sanciones de Estados Unidos relacionadas con el intercambio de armamento entre Teherán y Caracas. Durante una reunión telemática con el cuerpo diplomático iraní acreditado en Venezuela, el funcionario aseguró que mantienen una "postura inquebrantable en defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial de Venezuela".
En el encuentro participaron el embajador de Irán en Caracas, Ali Chegueni, así como altos funcionarios de la Cancillería iraní, quienes evaluaron el impacto de las medidas estadounidenses y repasaron los proyectos en curso entre ambas naciones, según informó la legación diplomática a través de X.
Araghchi expresó confianza en que el pueblo venezolano "preservará su independencia" frente a las restricciones impuestas por Washington, insistiendo en que las sanciones son "medidas ilegales" que buscan afectar la estabilidad del país sudamericano.
Las declaraciones del canciller iraní se producen en un contexto de creciente presión y nuevas sanciones impulsadas por Estados Unidos contra Venezuela, medidas calificadas por Caracas y Teherán como acciones coercitivas e injerencistas que buscan debilitar la soberanía del país sudamericano.
Venezuela bajo el asedio de EE.UU.
- Caracas se ha enfrentado a múltiples agresiones estadounidenses en los últimos meses, incluyendo la reciente incautación de buques cargados de petróleo para su exportación.
- Desde agosto pasado, EE.UU. mantiene el mayor despliegue militar de las últimas décadas en las aguas del Caribe, con presencia sostenida de activos navales y aéreos. En un primer momento, Washington justificó esta operación bajo el argumento del supuesto combate al narcotráfico, responsabilizando, sin presentar pruebas, al Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, de contribuir a ese delito.
Con el paso de los meses, la narrativa oficial de Washington ha experimentado un giro previsible. Tal como había denunciado el Gobierno venezolano, el supuesto foco en el narcotráfico ha dado paso a un discurso abiertamente centrado en el control y la apropiación ilegal de los recursos energéticos del país suramericano, en un contexto de creciente presión económica y amenazas de uso de la fuerza. En las últimas semanas, EE.UU. ha incautado al menos dos buques petroleros, en un acto tildado por Caracas de "robo" y piratería".
La operación militar estadounidense también ha tenido consecuencias letales. Más de 100 personas han muerto como resultado de más de una veintena de bombardeos contra pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, sin que EE.UU. haya demostrado públicamente la vinculación de estas con actividades ilícitas.
El pasado 23 de diciembre, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró una reunión de emergencia, tras la petición de Venezuela, que ha denunciado la escalada de agresiones de EE.UU. en su contra.
El representante permanente de Caracas ante la ONU, Samuel Moncada, denunció que las acciones de EE.UU. representan "la recolonización de Venezuela, la reconquista de todo el continente". "Estamos ante la masiva violación de todo el derecho internacional y una moral e indecorosa propuesta que nosotros no podemos aceptar", precisó.
La posición venezolana fue respaldada abiertamente por Rusia, cuyo representante permanente ante la ONU, Vasili Nebenzia, advirtió que Moscú tiene "todos los motivos para creer que lo que en la actualidad está haciendo EE.UU. contra Venezuela no es una acción puntual: se trata de una intervención que podría convertirse en un modelo para futuras acciones militares contra otros Estados latinoamericanos".
Además, China, Colombia, Brasil, México, Nicaragua y Cuba manifestaron su apoyo a Caracas.