Tras los ataques de EE.UU. registrados en varias zonas de Venezuela, incluida la capital, Caracas, el presidente del país, Nicolás Maduro, ha ordenado el despliegue "inmediato" del Comando para la Defensa Integral de la Nación y de los Órganos de Dirección para la Defensa Integral en todos los estados y municipios.
Ante la magnitud de los eventos, el mandatario ha firmado también un decreto que declara el estado de conmoción exterior en todo el territorio del país, que, según el comunicado del Gobierno, es objeto de un "gravísima agresión militar" que se extendió a los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
En su mensaje, el Gobierno asegura que "el pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz", al tiempo que hace un llamado a "todas las fuerzas sociales y políticas" para "activar los planes de movilización y repudiar este ataque imperialista".
Caracas denuncia que Washington busca forzar un cambio de gobierno con el objetivo de apoderarse del petróleo y de los minerales venezolanos.
En este contexto, recalca que "se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger a su pueblo, su territorio y su independencia".
El presidente de EE.UU., Donald Trump, llevaba semanas anticipando eventuales ataques terrestres en Venezuela, como parte de la intensificación de la campaña de presión que mantiene contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que inició con un amplio despliegue militar en el mar Caribe, pasando por la destrucción de supuestas narcolanchas (ataques que se han transferido con el tiempo al Pacífico) y sobrevuelos constantes de aviones de combate. Finalmente, ordenó un bloqueo de petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, lo que vino seguido de la incautación de al menos dos buques.


