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DISCURSO COMPLETO: Rusia condena el secuestro de Maduro ante la ONU

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A continuación, les ofrecemos el discurso completo de Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU, quien se pronunció en rechazo de la agresión de EE.UU. contra Venezuela.
DISCURSO COMPLETO: Rusia condena el secuestro de Maduro ante la ONU

Señor presidente,

en primer lugar, quisiéramos felicitarle por asumir las funciones de presidente del Consejo [de Seguridad de la ONU] y, en segundo lugar, saludar a los miembros nuevamente elegidos del Consejo.

El inicio del nuevo año ha sumido en 'shock' a todos aquellos en el mundo que depositaban sus esperanzas en que el respeto del derecho internacional y la no intervención en los asuntos internos de otros Estados, así como el recurso a la diplomacia y la búsqueda de compromisos, se convirtieran en principios clave de la labor de la nueva administración estadounidense. El bandidaje en relación con el líder de Venezuela, que se saldó con la muerte de varias decenas de ciudadanos venezolanos y cubanos, se ha convertido, a los ojos de muchos, en un presagio del regreso a la era de anarquía y dominio de la fuerza estadounidense, de caos y de ilegalidad que siguen padeciendo decenas de Estados en diversas regiones del mundo.

No hay ni puede haber justificación alguna para el crimen cometido cínicamente por Estados Unidos en Caracas.

Condenamos enérgicamente el acto de agresión armada de Estados Unidos contra Venezuela, en violación de todas las normas del derecho internacional. A la luz de la información confirmada sobre la presencia en Estados Unidos del presidente de Venezuela secuestrado, Nicolás Maduro, y de su esposa (y, desde hoy, según sabemos, en Nueva York), instamos a las autoridades estadounidenses a liberar de inmediato al presidente legítimamente elegido de un Estado independiente y a su esposa.

Cualesquiera problemas y contradicciones existentes entre Estados Unidos y Venezuela deben resolverse mediante el diálogo. Es precisamente esto lo que nos prescribe la Carta de las Naciones Unidas, cuyos propósitos y principios una serie de Estados han empezado a aplicar de manera selectiva en los últimos años, en función de la coyuntura política. Hoy recogemos los frutos de su irresponsabilidad y selectividad en cuestiones del cumplimiento de las normas del derecho internacional, que equiparaban con el así llamado "orden internacional basado en reglas". He aquí su orden, en todo su esplendor, que horroriza incluso a los atlantistas más convencidos.

Señor presidente,

expresamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela ante la agresión externa y apoyamos plenamente la línea del Gobierno bolivariano encaminada a proteger los intereses nacionales y la soberanía del país.

Las acciones agresivas de Washington ya han sido condenadas por numerosos Estados y agrupaciones multilaterales, incluyendo el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas. Esperamos que este bandidaje internacional reciba sin demora una evaluación objetiva y exhaustiva en términos del derecho internacional, con el uso de los mecanismos universales de la ONU y otros formatos multilaterales. En este proceso no debe influir el reconocimiento o no, por parte de uno u otro Estado o agrupación, de la legitimidad de Nicolás Maduro. Por ello, el balbuceo incoherente y los intentos de eludir valoraciones de principios por parte de quienes en otras situaciones exigían con vehemencia, echando espuma por la boca, el respeto de la Carta de la ONU, parecen hoy especialmente hipócritas e improcedentes. Espero que lo comprendan y renuncien a los dobles raseros, y que no intenten justificar un acto de agresión tan flagrante por temor a enfurecer al "gendarme mundial" estadounidense que pretende resucitar.

Resulta especialmente chocante el cinismo sin precedentes con el que Washington ni siquiera intentó camuflar los verdaderos objetivos de su operación criminal: establecer un control ilimitado sobre las riquezas naturales de Venezuela y afirmar sus ambiciones hegemónicas en América Latina. De este modo, Washington le da un nuevo impulso al neocolonialismo y al imperialismo, rechazados en repetidas ocasiones de manera tajante por los pueblos de esta región y, en general, por el Sur Global.

Estimados colegas,

en la situación actual, reviste suma importancia la unidad de toda la comunidad internacional en el rechazo decidido de los métodos e instrumentos de la política exterior militar estadounidense que se han puesto de manifiesto en el caso de Venezuela. Solo así se puede obligar a Washington a revisar, e incluso a abandonar, sus peligrosas equivocaciones.

Como dijimos en la sesión anterior sobre Venezuela, la campana que hoy resuena con fuerza en la región dobla por cada país del hemisferio occidental. También dobla por todos los Estados miembros de la ONU y por el futuro de la propia organización mundial. No oírla hoy equivale a mostrar cobardía y falta de principios, bendiciendo en esencia la ulterior vulneración del derecho internacional y, en general, del comportamiento interestatal civilizado. No se puede permitir que Estados Unidos se afiance en el papel de una suerte de juez supremo, el único con derecho a invadir cualquier país, determinar culpables, imponerles castigos y hacerlos cumplir, sin consideración por los conceptos de jurisdicción internacional, soberanía y no injerencia. ¿Acaso a ese mundo aspirábamos al conmemorar el 80.º aniversario de la adopción de la Carta de la ONU, cuando todos suscribimos la correspondiente declaración del presidente del Consejo de Seguridad? ¿Acaso a eso está dirigida la reforma de la ONU por la que todos abogamos, o es que hoy no existen la ONU ni su Consejo de Seguridad y todos deben ir a Washington a buscar una "licencia para reinar" y para la voluntad soberana de cada pueblo y su derecho a determinar por sí mismo su destino? ¿Acaso esto no vale nada?

Estas son las preguntas a las que todos debemos responder hoy. Y si la respuesta es honesta y de principios, entonces quizás las autoridades estadounidenses, que declaran abiertamente su intención de gobernar otro país en interés de Estados Unidos, miren su propia Constitución, que comienza con las palabras: "Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos…", y empiecen en la práctica a reconocer la soberanía de otros Estados en lugar de dedicarse a cambiar regímenes indeseables.

Gracias por su atención.

Nicolás Maduro se declara inocente ante la Justicia de EE.UU. (MINUTO A MINUTO)

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