Jameneí sobre Trump: "Sus manos están manchadas con la sangre de más de mil iraníes"

El líder iraní señaló que el propio mandatario estadounidense habría reconocido su implicación directa en el conflicto.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, lanzó fuertes acusaciones contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al responsabilizarlo de la muerte de miles de iraníes durante la 'guerra de los 12 días'.

El líder iraní recalcó que entre las víctimas no solo hubo comandantes, científicos y figuras relevantes, sino también civiles. "Sus manos están manchadas con la sangre de más de mil iraníes"afirmó mientras se refería a las protestas que atraviesa el país, a las que acusó de estar impulsadas por fuerzas apoyadas desde el extranjero.

Jameneí señaló que el propio Trump habría reconocido su implicación directa en el conflicto. "Esta persona dijo: 'Yo di la orden; yo comandé durante la guerra'", afirmó el líder iraní, interpretando esas palabras como una confesión explícita de su responsabilidad y reiterando la premisa de que el mandatario estadounidense tiene sus manos "manchadas con la sangre de iraníes".

También criticó lo que consideró una contradicción en el discurso de Trump, al afirmar que, pese a esos hechos, luego se definió como "un partidario de la nación iraní". En ese contexto, cuestionó a quienes creen en ese mensaje. "Un puñado de personas inexpertas, distraídas e irreflexivas lo creen, lo aceptan y actúan según sus deseos", afirmó.

Jameneí aseguró que Irán no se rendirá ante los disturbios. "Todos deben saber que la República Islámica llegó al poder con la sangre de cientos de miles de personas honorables, y no se rendirá ante los saboteadores", afirmó, e instó a la población a mantenerse unida.

Protestas y "guerra blanda" en Irán

Las protestas en Irán, activas desde finales de diciembre en un contexto de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, se han expandido por todo el país.

La tensión aumentó la noche del jueves tras un llamado del príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, a movilizarse, lo que derivó en nuevas manifestaciones en Teherán y otras ciudades, donde se escucharon consignas a favor del antiguo sah y se registraron cierres de mercados y bazares en señal de apoyo.

Las demandas de los manifestantes están centradas en el deterioro de las condiciones de vida, marcadas por la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y el descontento con la gestión gubernamental.

Frente a este escenario, las autoridades iraníes han advertido sobre la presunta participación de actores vinculados a servicios de inteligencia extranjeros y han acusado a EE.UU. e Israel de intentar influir en las protestas mediante estrategias de "guerra blanda".