Un hombre de 47 años murió mientras dormía tras presentar síntomas leves de secreción nasal, cosquilleo en la garganta y tos antes de acostarse. Seis años más tarde su hijo murió de forma similar, informa Metro.
El padre, Jason Selvey, falleció en 2017 y posteriormente su hijo Daniel, a los 24 años, tuvo exactamente el mismo destino. Ambos murieron a causa del síndrome de Alagille, una enfermedad genética poco frecuente. Según relató la esposa y madre, Amber Selvey, los dos sufrieron paros cardíacos tras irse a la cama con tos y resfriado.
Amber, residente de Seasalter, en Whitstable (Reino Unido), dijo que la muerte de su esposo fue "un 'shock' enorme, realmente inesperado", y señaló que Jason estaba en forma y no presentaba problemas de salud aparentes.
Tras el nacimiento de Daniel, los médicos detectaron dificultades respiratorias en el bebé, síntoma que también apareció en otro de los hijos de la pareja, lo que los llevó a realizar pruebas genéticas. Fue entonces cuando Jason supo que había nacido con el síndrome de Alagille. En 2021, Daniel sufrió un primer paro cardíaco, del que pudo ser reanimado por su madre, pero falleció dos años después.
Una enfermedad sin cura
El síndrome de Alagille es una enfermedad rara e incurable que afecta los conductos biliares, provocando acumulación de ácidos en el hígado y daños en distintos órganos.
Puede generar deficiencias vitamínicas, problemas cardíacos, renales y neurológicos, además de síntomas como orina oscura, heces pálidas y coloración amarillenta de los ojos. En bebés suele manifestarse también con rasgos faciales particulares y se presenta en uno de cada 30.000 a 70.000 nacimientos.
En este caso, las autopsias revelaron alteraciones cardíacas en ambos: Jason tenía los ventrículos subdesarrollados, mientras que Daniel presentaba una válvula cardíaca unicúspide. Amber afirmó que estos hallazgos la sorprendieron, ya que inicialmente se le había indicado que el síndrome afectaba principalmente a los riñones.


