La Bundeswehr, el Ejército alemán, enfrenta un escándalo que salpica al Regimiento 26 de Paracaidistas, con base en la ciudad de Zweibrücken, en el estado de Renania-Palatinado. La Fiscalía está examinando más de una docena de denuncias que incluyen uso de uniformes de corte nazi, saludos hitlerianos, consumo de drogas y conductas de acoso, así como fotografías a compañeros en las duchas, recoge Financial Times.
Este jueves, Der Spiegel informó sobre nuevos datos que incluyen acusaciones de que un capitán apuntó con una pistola parcialmente cargada a dos soldados y que otro militar requirió cirugía tras recibir golpes repetidos en la zona genital y la cabeza por parte de instructores.
El caso salió a la luz en octubre del año pasado, tras un aviso anónimo y el propio Ejército confirmó que lo investigaba desde junio, tras quejas de mujeres paracaidistas, que representan casi el 5 % de la unidad.
Según FAZ, en el cuartel operaba una "camarilla" ultraderechista y antisemita que profería insultos como "cerdo judío", mientras mujeres eran objeto de chistes pornográficos, amenazas de violación y exhibicionismo.
"Prácticamente sin palabras"
Un portavoz del Ejército indicó que se han investigado a 55 sospechosos: tres ya fueron expulsados, 19 afrontan procesos de destitución y 16 expedientes se remitieron a la Fiscalía, mayormente por drogas, pero también por odio y uso de símbolos extremistas prohibidos.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, se declaró "consternado" y el general Harald Gante dijo quedarse "prácticamente sin palabras". El caso enturbia el lanzamiento de un nuevo servicio militar voluntario para atraer a jóvenes de 18 años, mientras el canciller Friedrich Merz promete convertir a la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa.