El secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, vivió de cerca el reciente ataque de represalia ruso con el misil hipersónico Oréshnik en la provincia ucraniana de Lvov, un episodio que describió como "un momento serio".
Según una nota difundida por su departamento, el impacto se produjo mientras el funcionario se dirigía en tren hacia la capital de Ucrania. "Estábamos lo suficientemente cerca como para oír las sirenas antiaéreas alrededor de Lvov en nuestro viaje a Kiev. Fue un momento serio", afirmó Healey, quien calificó lo ocurrido como "un duro recordatorio" de los bombardeos en pleno invierno.
Según el diario The Sun, el convoy ferroviario en el que viajaba realizó una "parada de emergencia" y posteriormente continuó hasta la capital ucraniana, adonde el ministro llegó sin incidentes.
El mismo medio citó a una fuente que aseguró que Healey tuvo un "susto" durante el episodio, aunque los datos confirmados públicamente se limitan a esa breve interrupción del trayecto.
Ya en Kiev, Healey anunció ante la prensa que el Reino Unido planea desarrollar para las Fuerzas Armadas de Ucrania nuevos misiles balísticos Nightfall, con un alcance de unos 500 kilómetros, con el fin de que puedan ofrecer "resistencia".
Ataque de represalia ruso con el misil hipersónico Oréshnik
Las Fuerzas Armadas de Rusia realizaron la semana pasada un ataque de represalia contra instalaciones de infraestructura crítica de Ucrania en respuesta al atentado del régimen de Kiev contra una residencia del presidente ruso, Vladímir Putin, ubicada en la provincia de Nóvgorod.
Entre otras armas, en el ataque se utilizó el potente complejo ruso de misiles hipersónicos Oréshnik, imposible de interceptar. "Las Fuerzas Armadas de Rusia han lanzado un ataque masivo con armas de alta precisión y largo alcance con base terrestre y marítima, incluyendo el complejo móvil de misiles terrestres de medio alcance Oréshnik, así como con vehículos aéreos no tripulados de combate contra objetivos de importancia crítica en el territorio de Ucrania", declaró el Ministerio de Defensa ruso.
Todos los objetivos de la ofensiva fueron alcanzados, informó el organismo. "Se han alcanzado instalaciones de fabricación de vehículos aéreos no tripulados que se utilizaron durante el ataque terrorista, así como de la infraestructura energética que garantiza el funcionamiento del complejo militar-industrial de Ucrania", precisó.
Desde Moscú han insistido en repetidas ocasiones en que el flujo de armamento occidental no alterará el equilibrio estratégico en el campo de batalla. Asimismo, Rusia ha sido clara en sus advertencias: cualquier equipo bélico de origen occidental suministrado a Ucrania será considerado un objetivo legítimo para sus fuerzas militares. El país euroasiático ha denunciado reiteradamente que numerosas armas suministradas por Occidente al régimen de Kiev acaban en manos de grupos delictivos en el extranjero.
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