La historia de las luchas por la libertad en América Latina no estuvo protagonizada solo por hombres. Las mujeres también participaron en las luchas independentistas, y su ejemplo y gestas de valentía resuenan en la actualidad, cuando nuevas formas de dominación buscan afectar a los países de la región.
Mujeres como Bartolina Sisa, Juana Azurduy, Policarpa Salavarrieta y Manuela Sáenz nos recuerdan que la soberanía latinoamericana se conquistó con lucha, organización y valentía e inspiran a la resistencia en un tiempo en que la intervención extranjera ya no llega solo con armas, sino también con sanciones, bloqueos y control informativo.
Bartolina Sisa, mujer aymara y líder política y militar, encabezó una de las mayores rebeliones contra el dominio español. En 1781 organizó el cerco a La Paz durante más de seis meses, movilizó a decenas de miles de indígenas, coordinó estrategias y administró territorios en rebeldía. Fue capturada y ejecutada en 1782, a los 32 años. Tras su muerte, su figura fue objeto de un intento de borrado que fracasó. Actualmente, cada 5 de septiembre su nombre simboliza la resistencia de las mujeres indígenas por dignidad, tierra y soberanía.
Otra mujer que tomó el camino de las armas con el inicio de las guerras de independencia fue Juana Azurduy, quien combatió durante más de 15 años en las actuales Bolivia y Argentina. Llegó a comandar a más de 6.000 hombres y mujeres de origen indígena, campesino y mestizo, perdió a su esposo y a cuatro de sus hijos en el frente y, aun así, siguió luchando. En 1816 recibió el grado de teniente coronel, un reconocimiento inusual para una mujer de su época, pero murió en la pobreza y el olvido, como muchas otras protagonistas de la emancipación.
En lo que hoy es Colombia, Policarpa Salavarrieta, conocida como 'La Pola', actuó como mensajera y espía del movimiento revolucionario. Con apenas 22 años, fue fusilada en 1817. Aprovechó su oficio de costurera para obtener información del Ejército realista y, antes de morir, denunció públicamente al poder colonial.
Mientras tanto, la trayectoria de Manuela Sáenz se desplegó en epicentros políticos y militares de la emancipación como Guayaquil, Quito, Lima y Bogotá. Manuela fue combatiente, estratega y figura central de la independencia sudamericana. Participó en acciones militares, organizó redes de inteligencia y salvó la vida de Simón Bolívar en 1828, gesto por el que es llamada 'Libertadora del Libertador'. Defendió la unidad latinoamericana y la participación de las mujeres en la vida política, pero terminó perseguida, exiliada y silenciada, falleciendo lejos de su lugar de origen y sin reconocimiento oficial.
Que hoy Bartolina Sisa sea emblema de movimientos indígenas, Juana Azurduy dé nombre a plazas y monumentos, Policarpa figure en los programas escolares como heroína de la independencia colombiana y Manuela Sáenz sea reivindicada como referente feminista expresa un proceso de relectura histórica en clave de género y descolonización. En una época marcada por nuevas injerencias externas, sus trayectorias, unidas por la geografía andina, ofrecen al Sur global algo más que memoria: un manual vivo de insubordinación frente a cualquier poder que pretenda volver a decidir el destino de estas tierras.