El presidente de Cuba, Miguel Díez-Canel, confirmó este lunes que "no existen conversaciones con el Gobierno de EE.UU., salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio".
En un pronunciamiento a través de las redes sociales, el mandatario cubano ha insistido en que las relaciones bilaterales entre los dos países "deben basarse en el Derecho Internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica".
En esa línea, destacó que el Gobierno de la isla siempre se ha tenido "disposición a sostener un diálogo serio y responsable" con las distintas administraciones de EE.UU., incluida la actual, bajo los pilares de "igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco".
Además de rechazar la injerencia en asuntos internos y abogar por el respeto a la independencia de Cuba, Díaz-Canel ha mencionado a los migrantes cubanos residentes en EE.UU., asegurando que el origen y extremo endurecimiento del bloqueo no tiene relación con ellos.
En efecto, se ha referido a ellos como "víctimas" del cambio en las políticas migratorias de la Casa Blanca y de la "traición de los políticos de Miami".
Presiones crecientes a Cuba
- Tras la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, la Administración de Trump ha incrementado las amenazas contra la isla caribeña.
- Trump afirmó que "entrar y destrozar" Cuba podría ser la única opción que queda para forzar un cambio. En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que las autoridades cubanas han optado por "tener control político sobre el pueblo antes que una economía que funcione".
- Las amenazas de Trump tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. sobre Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue además reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.
- En la actualidad, prácticamente todos los países en el mundo condenan el bloqueo. Asimismo, la Asamblea General de la ONU también se ha pronunciado en decenas de ocasiones en contra de estas políticas.