Una nueva empresa espacial llamada GRU Space afirma que edificará el "primer hotel en la Luna" como punta de lanza para la construcción de una futura base lunar y, más adelante, de ciudades en Marte. Según su libro blanco (o informe técnico), la intención es utilizar el turismo de lujo como motor económico inicial de infraestructura permanente en la superficie lunar.

GRU Space se plantea comenzar con un hotel inflable de primera generación (v1), que se fabricaría por completo en la Tierra y se llevaría a la Luna en un módulo de aterrizaje pesado, como Starship o Blue Moon Mk2. El primer hospedaje tendría capacidad para cuatro huéspedes, con estancias de unas cinco noches, y una vida útil mínima de 10 años.
Cuánto costaría ir y cómo se financiaría
La empresa calcula sus números en función de los precios que SpaceX ofrece públicamente para llevar carga a la superficie lunar: alrededor de 100.000 dólares por kilo a partir de 2028. Con ese coste, estima que el envío del v1, de unas 10 toneladas, rondaría los 1.000 millones de dólares solo en transporte. GRU sostiene que, aun así, podría alcanzar un buen balance con tan solo tres vuelos de clientes al año desde 2032, con tarifas similares o superiores a las de los primeros turistas de la Estación Espacial Internacional, que pagaron entre 30 y 40 millones de dólares por viaje.
En una segunda fase, el hotel v2 aumentaría su capacidad a 10 huéspedes y duplicaría su vida útil a 20 años, gracias al mayor uso de materiales obtenidos en la propia Luna. Para entonces, la empresa asume una caída de 10 veces en el gasto de transporte a la superficie lunar (unos 10 millones de dólares por tonelada), lo que reduciría drásticamente el coste interno por 'noche de hotel' y permitiría obtener márgenes más altos, aunque seguiría siendo un producto reservado a los ultrarricos.
Cómo llegarían los huéspedes a la Luna
GRU Space no pretende operar sus propios cohetes ni módulos tripulados. La idea es que los clientes viajen en vehículos comerciales de empresas, como SpaceX o Blue Origin, según el marco regulatorio estadounidense. El itinerario incluiría el lanzamiento desde la Tierra, la inserción en la órbita lunar y el descenso a la superficie en un módulo de alunizaje, con el alojamiento ya desplegado y esperando a los visitantes.
La compañía se encargaría de integrar la misión y de llevar a cabo las operaciones en la superficie: coordinar con los transportistas, preparar a los huéspedes, establecer protocolos médicos, planificar actividades extravehiculares y diseñar planes de contingencia. El objetivo declarado es ofrecer una experiencia de "puerta a la Luna y de vuelta" lo más integrada posible, apoyándose en la capacidad de transporte de terceros.
Uso de agua y recursos lunares
Una característica clave del proyecto es el uso progresivo de recursos locales. El libro blanco señala que el agua, presente en forma de hielo en los cráteres lunares y el regolito, es esencial, ya que serviría tanto para el consumo humano como para proteger de la radiación y, en fases posteriores, para producir propelente (hidrógeno y oxígeno).
En el hotel v2 y los modelos posteriores, GRU planea utilizar la tecnología 'in situ resource utilization' (ISRU, en inglés) para fabricar parte de la estructura externa a partir de 'polvo' lunar. La idea es enviar equipos que mezclen el regolito con pequeños volúmenes de agua y agentes químicos (geopolímeros) para producir bloques de construcción de bajo coste energético que, de este modo, reduzcan la masa que debe lanzarse desde la Tierra y, por lo tanto, el gasto de ampliar el complejo.



