Un color de pelo poco común como el pelirrojo podría ser no solo un 'adorno', sino también esconder un mecanismo de defensa insertado en el organismo de las personas con este cabello.
Un equipo de científicos ha descubierto que la feomelanina, un pigmento rojo anaranjado, puede neutralizar el exceso de cisteína, un aminoácido que se vuelve tóxico y daña las células en altas concentraciones, informa ScienceAlert.
Se sabe que la cisteína es necesaria para la síntesis de la feomelanina. Cuando ese aminoácido se acumula en el cuerpo, causa estrés oxidativo y daño celular.
Los científicos han planteado la hipótesis de que el pigmento rojo sirve como una especie de 'almacenamiento' para el exceso de cisteína, convirtiendo esta peligrosa sustancia en un tinte inocuo, según un estudio de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España.
Los expertos realizaron un experimento con aves, concretamente con diamantes cebra ('Taeniopygia guttata'). Tras un mes, los machos que no podían producir feomelanina mostraron niveles más altos de daño oxidativo cuando fueron alimentados con un exceso de cisteína que aquellos que podían producir el pigmento.
Las hembras no producen feomelanina de forma natural, por lo que no se vieron afectadas por el fármaco que bloquea su producción. Aunque también mostraron niveles ligeramente más altos de daño oxidativo al recibir cisteína adicional en comparación con las hembras que no la recibieron, la diferencia se consideró insignificante.
Ambos resultados sugieren que el exceso de cisteína contribuye al daño celular y que la producción de feomelanina puede proteger contra parte de ese daño.
¿Qué significa esto para los humanos?
En los humanos, la feomelanina se encuentra no solo en el cabello pelirrojo, sino también en los labios, los pezones y los genitales. Se sabe que este pigmento está asociado con un mayor riesgo de melanoma.
El nuevo estudio ofrece una perspectiva alternativa: quizás las variantes genéticas que aumentan la producción de feomelanina no se generaron accidentalmente en la evolución; ayudan al cuerpo a mantener un equilibrio seguro de cisteína al 'quemar' su exceso como pigmento, lo que podría ser beneficioso para las células en general.
"Estos hallazgos representan la primera demostración experimental de un papel fisiológico de la feomelanina, es decir, evitar la toxicidad por exceso de cisteína, lo que conduce a una mejor comprensión del riesgo de melanoma y la evolución de la coloración animal", concluyeron los autores del estudio.


