Tras lanzar constantes amenazas de acción militar contra Irán, Estados Unidos ha lanzado esta jornada un nuevo ataque contra el país persa.
En un videomensaje publicado en su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense, Donald Trump, confirmó que el Ejército estadounidense inició "importantes operaciones de combates" en la nación persa. "Nuestro objetivo es defender al pueblo estadounidense, eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní", declaró Trump. "Lo diré otra vez. Nunca podrán tener un arma nuclear", agregó.
"Las vidas de valientes héroes estadounidenses podrían perderse, y podríamos tener bajas. Eso sucede a menudo en la guerra. Pero no lo hacemos por el presente. Lo hacemos por el futuro. Y es una misión noble", indicó. A los militares iraníes, Trump les dijo: "Así que depongan las armas. Serán tratados con justicia y con total inmunidad o se enfrentarán a una muerte segura". Además, Trump instó a la gente de Irán a "tomar el control de su Gobierno".
"Al gran y orgulloso pueblo de Irán, les digo esta noche que la hora de su libertad está cerca. Manténganse resguardados. No salgan de sus casas. Es muy peligroso afuera. Caerán bombas por todas partes. Cuando terminemos, tomen el control de su Gobierno", pidió. "Estados Unidos los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora", subrayó. "Ahora es el momento de tomar las riendas de su destino [...] Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar", expresó.
En la misma línea, Trump reiteró su reclamación a Irán en contra del desarrollo de armas nucleares. "Siempre ha sido la política de Estados Unidos, en particular de mi Administración, que este régimen terrorista nunca pueda tener armas nucleares. Lo diré de nuevo. Nunca podrán tener armas nucleares".
Argumentando que Teherán supuestamente se ha negado a negociar con Washington y decidió restablecer su programa nuclear, las fuerzas estadounidenses han emprendido "una operación masiva" para eliminar "la amenaza" a Estados Unidos y a sus intereses fundamentales de seguridad nacional. "Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles hasta los cimientos. Quedará totalmente, de nuevo, aniquilada. Vamos a aniquilar su Marina", declaró.
Tensiones en aumento
Previamente, el líder estadounidense declaró que Washington observaba "muy de cerca" los movimientos de la República Islámica, al tiempo que advirtió a Teherán de posibles ataques si no se alcanzaba un acuerdo sobre su programa nuclear y la cuestión del enriquecimiento de uranio.
En este contexto, advirtió que una "flota masiva" estadounidense se dirigía a la región de Oriente Medio. Según declaró, el despliegue militar de su país cerca de Irán era "mayor" que el realizado en torno a Venezuela. "Tenemos una gran Armada cerca de Irán. Más grande que en Venezuela", dijo.
Las acciones hostiles de EE.UU. hacia Irán se agudizaron a primeros de enero, cuando el mandatario norteamericano amenazó con intervenir militarmente en el territorio del país, con la excusa de la violencia registrada durante una serie de protestas antigubernamentales, ya contenidas, que estallaron a finales de diciembre, motivadas por una crisis económica y el derrumbe de la moneda nacional. Trump acusó al Gobierno iraní de organizar represalias contras los manifestantes, dejando miles de víctimas mortales. Por su parte, Teherán culpó a la injerencia extranjera, apuntando directamente a Estados Unidos e Israel, así como a la infiltración de "elementos terroristas", en unas manifestaciones que, según su versión, inicialmente fueron pacíficas.
Aunque las manifestaciones fueron controladas poco después, el inquilino de la Casa Blanca reanudó las amenazas, esta vez apelando a otros motivos y retomando las exigencias relacionadas con los programas nuclear y de misiles. En este contexto, EE.UU. desplegó cerca del país persa sus portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, acompañado de su grupo de combate, además de más de 300 aviones de combate y aparatos militares, como cazas F-18, F-22, F-16 y F-35, junto con aeronaves de reconocimiento, reabastecimiento aéreo, drones y otros activos militares.
Respuesta de Irán
Teherán había advertido que cualquier acción militar en su contra "se considerará el inicio de una guerra", al tiempo que afirmó que sus Fuerzas Armadas estaban "preparadas, con el dedo en el gatillo, para responder de forma inmediata y contundente a cualquier agresión". No obstante, expresó su disposición a mantener un "diálogo basado en el respeto y los intereses mutuos".
El comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, Mohammad Pakpour, advirtió a EE.UU. y a Israel que sus fuerzas estaban preparadas para responder a cualquier provocación.
Según sus palabras, las tropas "tienen el dedo en el gatillo, están más preparadas que nunca, listas para cumplir las órdenes y directrices del comandante en jefe, un líder más querido que sus propias vidas", en referencia al ayatolá Alí Jameneí. Otro alto cargo militar de Irán, Ali Abdollahi, aseguró que, si la Casa Blanca opta por atacar su país, "todos los intereses, bases y centros de influencia estadounidenses" serían "objetivos legítimos" para las Fuerzas Armadas iraníes.
Guerra de los 12 días
Esta nueva agresión contra Irán se produce apenas meses después de la intervención militar de junio de 2025, cuando Israel lanzó un ataque no provocado contra el país persa, que desembocó en un intercambio de ofensivas con misiles y drones entre ambos países. Durante la llamada Guerra de los 12 días, los objetivos del Estado hebreo fueron las instalaciones nucleares de la República Islámica, comandantes militares y altos cargos, así como científicos nucleares. Varios de ellos fueron asesinados junto con sus familiares.
El enfrentamiento se intensificó con la intervención de EE.UU., que bombardeó tres importantes instalaciones nucleares iraníes. Trump aseguró entonces que el programa nuclear de la República Islámica había quedado "destrozado", evaluación que fue cuestionada por la propia inteligencia de Washington.
Teherán respondió a la ofensiva estadounidense lanzando un ataque contra la base militar más grande de EE.UU. en Oriente Medio, ubicada en Catar. El 24 de junio, Tel Aviv y Teherán anunciaron un alto el fuego que puso fin a las hostilidades.
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