El líder de la Revolución cubana, Raúl Castro, estuvo presente la mañana de este jueves en la ceremonia militar en homenaje a los 32 combatientes asesinados durante la agresión de EE.UU. a Venezuela, el pasado 3 de enero.
El tributo póstumo tuvo lugar en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, al que arribaron los cuerpos de los militares cubanos asesinados en la operación estadounidense, que culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
Los oficiales caídos eran parte del anillo de seguridad del presidente venezolano, en el marco de los acuerdos de cooperación existen entre Caracas y La Habana. El alto mando de la isla los recibió como mártires, ya que fueron asesinados durante el cumplimiento de su deber.
"La muerte no derrota a quienes caen con un fusil en la mano defendiendo una causa justa. No regresan como sombras, por el contrario, son una nueva luz que nos refuerza, enardece y compromete", dijo el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez, en su emotivo discurso.
Castro ha encabezado el homenaje a los militares caídos, junto con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Tras el acto en el aeropuerto, la comitiva ha partido hacia la avenida Rancho Boyeros, donde se espera una gran afluencia de la población, en dirección a la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
A partir de las 10.00 de la mañana, los cubanos podrá rendir su homenaje ante los restos de los 32 combatientes, que recibirán un último adiós en las instalaciones de la sede del Ministerio.
Además de las honras fúnebres de este jueves, se prevé una masiva manifestación convocada el viernes al frente a la Embajada de EE.UU. en la isla. La acción popular tiene lugar en un escenario de reiteradas intimidaciones de Washington contra Cuba.
Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro
Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano, el pasado 3 de enero, que afectó a Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Caracas calificó las acciones de Washington como una "gravísima agresión militar" y advirtió que el objetivo de los ataques "no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación".
El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante la Justicia de EE.UU., en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde fue acusado de narcoterrorismo.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.