El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, cargó en contra de EE.UU. durante su intervención en el multitudinario adiós dedicado este viernes a los 32 combatientes asesinados durante la agresión militar estadounidense a Venezuela, que culminó con el secuestro del mandatario Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
Frente a la Embajada de EE.UU., en el icónico espacio de la Tribuna Antiimperialista José Martí, en La Habana, el mandatario cubano dijo: "Tendrían que secuestrar a millones o desaparecernos del mapa y aún así los perseguiría por siempre el fantasma de este pequeño archipiélago que tuvieron que pulverizar por no poder someterlo".
"No van a intimidarnos", agregó Díaz-Canel, tras recalcar que "la unidad es el arma más poderosa" de la revolución cubana, comparándola con "los junquillos anudados en el centro del escudo".
El presidente se refería así a las reiteradas amenazas lanzadas por su homólogo de EE.UU., Donald Trump, que ha repetido en varias ocasiones su pretensión de someter a Cuba.
Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro
Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano el pasado 3 de enero, que afectó a Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Caracas calificó las acciones de Washington como una "gravísima agresión militar" y advirtió que el objetivo de los ataques "no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación".
El presidente venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante la Justicia de EE.UU., en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde fue acusado de narcoterrorismo.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
Numerosos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.