Experto: Trump busca debilitar a sus rivales por medios indirectos para evitar una confrontación frontal

El presidente estadounidense "se toma en serio el concepto de 'grandes potencias' y cree que solo un puñado de Estados encaja en esa categoría", opina el analista Fiódor Lukiánov.

El empeño del presidente estadounidense, Donald Trump, en evitar choques directos hace que prefiera minar a sus adversarios recurriendo a métodos encubiertos, escribe Fiódor Lukiánov, director científico del Club Valdái y de la revista Rusia en los Asuntos Globales, en un artículo para RT. 

"El interés de Trump por debilitar a sus rivales por medios indirectos se deriva de su deseo de evitar una confrontación frontal. Respeta los acuerdos y busca socios en el extranjero capaces de cerrarlos. Por ello explotará las divisiones internas en las cúpulas de otros Estados para orientar sus políticas en direcciones favorables a Washington", sostiene el experto. 

En el mismo sentido, el analista sugiere que la clave para normalizar las relaciones con el país norteamericano reside "no en intentar seducirlo o convencerlo, sino en garantizar la resiliencia interna". "La mejor defensa contra la injerencia es la estabilidad y la fuerza. No una fuerza que provoque, sino una fuerza que haga que la injerencia no resulte rentable", afirma. 

"A pesar de su temeridad exterior, Trump, en realidad, evita el riesgo", señala Lukiánov. "Cuando el riesgo de represalia es real o el resultado incierto, Trump elige la cautela: presión entre bastidores, palancas indirectas y operaciones especiales en lugar de una guerra abierta", aclara. Según el experto, "cuando se enfrenta a una resistencia auténtica, Trump rara vez insiste hasta el final". En este sentido, "respeta la firmeza", argumenta. 

"Al insistir en la primacía estadounidense en el hemisferio occidental, Trump sigue sin reconocer que otras grandes potencias tienen intereses comparables en sus propias regiones. Sin embargo, ahora entiende la existencia de otros intereses mejor que antes", apunta Lukiánov.

Además, el mandatario estadounidense también "se toma en serio el concepto de 'grandes potencias' y cree que solo un puñado de Estados encaja en esa categoría". "Le fascinan los líderes que ejercen una autoridad absoluta o casi absoluta. Esto explica su especial interés por los dirigentes de China, Rusia, la India, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y otros de esa categoría. Trump no oculta su envidia hacia esos modelos de gobierno", destaca. 

"La actual Administración estadounidense prefiere el regateo bilateral. Cree que EE.UU.es más fuerte que la mayoría de sus interlocutores. Le irritan las alianzas entre Estados destinadas a fortalecer sus posiciones. De ello se desprende una conclusión clara. Rusia debe profundizar la cooperación dentro de los BRICS y en el marco de las comunidades regionales. No por simbolismo retórico, sino como un escudo práctico contra la presión ejercida uno a uno", resume el analista.