El presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió no atacar Irán debido a la falta de armamento militar en la región, las advertencias de aliados como Arabia Saudita e Israel y conversaciones secretas mantenidas con funcionarios iraníes a través de canales secundarios, informa Axios, citando fuentes, tanto estadounidenses como israelíes.
Primera etapa
Aunque Trump amenazó por primera vez con intervenir en el país persa el 2 de enero si Teherán "asesinaba violentamente a manifestantes pacíficos", debido a "la limitada visibilidad de los acontecimientos sobre el terreno" por parte de la inteligencia estadounidense, pasaron varios días antes de que las protestas fueran evaluadas como una seria amenaza al Gobierno iraní.
Sin embargo, la situación cambió el 8 de enero cuando las manifestaciones en la capital y otras ciudades se intensificaron. A raíz de esto, el viernes 9 de enero, el vicepresidente J.D. Vance presidió la primera reunión de alto nivel en la Casa Blanca para debatir en detalle una posible respuesta militar, según funcionarios estadounidenses.
Durante ese fin de semana, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, habría contactado al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, con el propósito de discutir una vía diplomática para la desescalada. Días después, ese mismo canal desempeñaría un papel importante en la toma de decisiones de Trump.
La primera reunión de Trump
La noche del martes 13, el mandatario estadounidense habría presidido, por primera vez, una reunión oficial sobre las protestas en Irán. Para ese momento, las manifestaciones parecían haberse apaciguado, sin embargo, las amenazas públicas de Trump generaron "expectativas de acción" dentro de la Casa Blanca, al mismo tiempo que despertaron las alarmas en Oriente Medio.
Durante el encuentro, a Trump se le presentaron varias opciones militares, incluyendo ataques lanzados desde buques de guerra y submarinos estadounidenses contra numerosos objetivos a lo largo de todo el territorio iraní. No obstante, el mandatario redujo la lista de opciones y solicitó que se completaran los preparativos.
Aunque, según uno de los funcionarios estadounidenses citados por Axios, la reunión concluyó sin una decisión clara en torno a Irán.
Cambio de planes
El miércoles, tanto en Washington como en Teherán, se esperaba un ataque por parte de EE.UU. a Irán.
Las tropas estadounidenses comenzaron a evacuar sus bases militares en Catar y Baréin, a la vez que, Irán cerró su espacio aéreo. Según un funcionario de la Casa Blanca, la amenaza era "real". Aunque aseguran que el Ejército estaba listo para actuar rápidamente, la orden no llegó.
Durante ese día, Trump recibió una llamada del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien le pidió cautela al advertir que Israel no estaba preparado para responder a una represalia iraní y que EE.UU. no contaba con suficientes recursos en la región para ayudar a interceptar misiles y drones iraníes.
Según una fuente con conocimiento del asunto, citada por Axios, el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, también expresó su preocupación por el impacto que una nueva guerra podría tener en la estabilidad regional.
Funcionarios estadounidenses señalaron al medio que estas advertencias, junto con los informes sobre amenazas a fuerzas de EE.UU., influyeron en la decisión de Trump de no atacar.
Otros factores
De acuerdo a la publicación, otro factor clave fue que, desde el último enfrentamiento con Irán en junio, muchas fuerzas y recursos militares de EE.UU. habían sido trasladados al Caribe y Asia Oriental, limitando así, las opciones de Washington en la región tanto para un ataque como para un contrataque.
Además, un elemento relevante, aseguran, fue el supuesto canal diplomático entre Witkoff y Araghchi. El miércoles por la mañana, Araghchi se habría comprometido a "detener la violencia". Según funcionarios estadounidenses, en ese momento quedó claro que el presidente se inclinaba por una desescalada, "al menos a corto plazo".
Radiografía de las protestas en Irán: ¿cómo evolucionaron día a día?




