El antiguo orden internacional basado en reglas ha llegado a su fin, declaró el primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante su intervención en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).
"Parece que cada día se nos recuerda que vivimos en una era de gran rivalidad entre potencias. Que el orden basado en reglas se está desvaneciendo. Que los fuertes pueden hacer lo que quieran y los débiles deben sufrir lo que les toque"
No obstante, reconoció que dicho orden internacional siempre tuvo algo de "parcialmente falso", ya que permitía a las potencias eludir las normas a conveniencia, perpetuaba un comercio asimétrico y aplicaba una justicia selectiva.
Admitió que países medios como Canadá habían evitado señalar la "diferencia entre la retórica y la realidad", agregando que esto se debía a que la hegemonía estadounidense, que facilitaba bienes públicos y marcos para resolver disputas, resultaba ser una "ficción útil".
Sin embargo, Carney sostuvo que ese "pacto", el cual encubrió durante décadas una dinámica real de dependencia y subordinación estratégica, "ya no funciona". Tras ello, instó a las potencias medias a unir fuerzas para no quedar expuestas a medidas coercitivas por parte de los actores dominantes.
Un mundo sin reglas
Previamente, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó en una rueda de prensa que la comunidad internacional ha entrado en una fase donde han desaparecido las normas, se está jugando a "el que es más fuerte, tiene la razón".
En este sentido, advirtió que las repercusiones de esta dinámica no se limitan al Sur o al Este Global, sino que también alcanzan a las naciones occidentales, donde surgen nuevas tendencias. "Groenlandia es un ejemplo revelador", puntualizó el canciller, refiriéndose a las tensiones entre EE.UU. y Europa en torno a las ambiciones de Donald Trump de apoderarse de la isla danesa.


