Geólogos del Parque Nacional de Yellowstone han informado que la llamada la Anomalía de Elevación de Norris (NUA) —un área de unos 29 kilómetros de ancho que se extiende a lo largo del borde norte de la caldera volcánica de Yellowstone, cerca de la cuenca del géiser Norris— ha comenzado a deformarse.
Según los expertos del Observatorio del Volcán de Yellowstone, esta deformación del terreno es causada por cambios de presión bajo la superficie, generalmente asociados al movimiento de magma o de fluidos calientes en regiones volcánicas.
Se trata de un fenómeno frecuente en este parque nacional, ubicado justo encima de un punto caliente volcánico, una zona inusualmente caliente que se cree que se alimenta del magma de las profundidades de la Tierra.
"Yellowstone es un sistema geológico dinámico; la única constante es el cambio", comentó Michael Poland, geofísico del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) y científico a cargo del Observatorio del Volcán de Yellowstone, en una reciente actualización del blog del observatorio.

"Esto se demuestra a diario mediante la actividad hidrotermal que se manifiesta en géiseres, aguas termales, ollas de lodo y otras formaciones termales", explicó. Pero eso no es todo: "¡Incluso el suelo mismo se mueve!".
La NUA presenta un historial bien documentado de este tipo de comportamiento. Desde finales de la década de 1990 hasta comienzos de los años 2000, la zona se elevó cerca de 12 centímetros, pero luego descendió gradualmente a medida que el magma se enfriaba y los gases escapaban, reduciendo la presión interna. En 2013, el área volvió a inflarse a tasas récord, hasta que un terremoto de magnitud 4,9 probablemente abrió nuevas vías de escape para los gases, provocando un nuevo hundimiento.

Tras un período relativamente estable a partir de 2020, los datos satelitales y de GPS de 2024–2025 detectaron un nuevo ascenso de alrededor de 2 centímetros, acompañado por un enjambre de más de cien pequeños sismos en la región.
Aunque términos como "levantamiento del terreno" y "enjambres sísmicos" pueden sonar alarmantes, los científicos subrayaron que esta actividad es coherente con el comportamiento normal de una caldera volcánica como Yellowstone.

Las observaciones actuales no indican una erupción inminente, sino un sistema dinámico cuya evolución puede seguirse hoy con un nivel de detalle sin precedentes gracias a las modernas redes de monitoreo.
"¿Es esto un indicio de una erupción inminente o de algún otro peligro? No. Más bien, es otro ejemplo de la naturaleza dinámica de Yellowstone y de lo que podemos aprender sobre las características del subsuelo utilizando una nueva generación de herramientas de monitorización sensibles. La deformación actual también es de magnitud menor (es insignificante en comparación con la deformación observada en otros sistemas de calderas) y, antes de cualquier actividad peligrosa, las tasas de deformación se acelerarían drásticamente, algo que obviamente puede ser rastreado por la red GPS", resumió Poland.

