El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció este miércoles la aplicación de un arancel del 30 %, como concepto de "tasa de seguridad", a los productos que el país importa desde Colombia, debido a una supuesta falta de reciprocidad del país vecino en el combate fronterizo al narcotráfico.
Le medida, similar a las puestas en marcha por el mandatario estadounidense, Donald Trump, entrará en vigencia a partir del próximo 1 de febrero, según indicó Noboa en su cuenta en la red social X.
Hemos hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales. Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la…
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) January 21, 2026
Noboa justificó la medida al señalar que, según él, Quito ha "hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales".
"Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna. Por eso, ante la falta de reciprocidad y acciones firmes, el Ecuador aplicará una tasa de seguridad", escribió.
En su mensaje, Noboa detalló que la medida se mantendrá hasta que "exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume".
Crítica
La medida se anuncia un día después de que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, abogara, también mediante un mensaje en X, por la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
"Su propio estado físico demuestra que sufre de tortura psicológica", publicó el presidente colombiano, junto a una imagen de Glas en el que se puede observar su deterioro de salud.
Glas permanece en prisión desde que el 5 de abril de 2024 fue sacado a la fuerza de la Embajada de México en Quito, donde permanecía refugiado. La orden de asaltar la sede diplomática fue dada por el propio Noboa, lo que, además, derivó en un quiebre de las relaciones entre ambos países.

