El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, ha lanzado este jueves una contundente advertencia sobre las propuestas que han sonado en la Unión Europea para confiscar los activos del Banco Central de Rusia inmovilizados en suelo europeo en el marco de las sanciones occidentales.
De Wever recalcó que existe una diferencia jurídica fundamental entre inmovilizar activos y confiscarlos. "No se puede simplemente tomar el dinero de otro", afirmó en Davos (Suiza), alertando de que una confiscación directa de los fondos rusos equivaldría, en la práctica, a un acto de guerra.
"No estamos en guerra con Rusia. Europa no está en guerra con Rusia. No se puede simplemente confiscar dinero: esto es un acto de guerra y no debe subestimarse", aseveró, subrayando que esto "nunca ha pasado en la historia, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial se confiscó el dinero inmovilizado".
Consecuencias graves
El jefe de Gobierno belga volvió a advertir de que una decisión de ese calibre tendría consecuencias graves. Bélgica, en cuya entidad Euroclear se concentra buena parte de los activos rusos, podría enfrentarse a litigios internacionales, represalias y una erosión de la confianza en el sistema financiero europeo.
Las declaraciones del primer ministro belga llegan en un momento en el que varios países y responsables europeos presionan para utilizar los activos rusos inmovilizados con el fin de financiar al régimen de Kiev.
Las palabras de De Wever reflejan las profundas divisiones dentro de la Unión Europea y el temor a que una medida sin precedentes termine agravando aún más el conflicto y sus repercusiones globales.


