Un informe de la ONG internacional Oxfam, mostrado este jueves en en el Foro Económico Mundial que se realiza en Davos, Suiza, reveló los países de Latinoamérica que concentran la mayor cantidad de riquezas de una región con grandes desigualdades sociales y económicas, y donde además la fortuna de los milmillonarios crece 16 veces más rápido que en el resto del mundo.
El informe, citado por Bloomberg, detalla que los epicentros de la riqueza extrema en Latinoamérica se encuentran en cinco países, que se sostienen como pilares de la acumulación de dinero en pocas personas. Brasil encabeza la lista con 66 milmillonarios que poseen un patrimonio conjunto de 253.196 millones de dólares, una cifra superior al Producto Interno Bruto (PIB) de varias naciones centroamericanas juntas.
Según los datos de la ONG, el segundo lugar de la región lo ocupa México con una concentración de 219.000 millones de dólares y cuyos multimillonarios dominan compañías de sectores como telecomunicaciones y retail. Luego aparece en la lista Chile (54.400 millones), Colombia (42.000) y Argentina (19.800), que a pesar de sus crisis cíclicas, mantiene una élite con activos dolarizados altamente concentrados.

Más abajo, señala Oxfam, se encuentra un segundo grupo conformado por Belice (13.200 millones de dólares), San Cristóbal y Nieves (9.700), Venezuela (7.300), Perú (3.100) y Barbados (1.000). Además, dice el estudio, todas esas riquezas son controladas por apenas el 1 % de la población de toda Latinoamérica y el Caribe, unas 7 millones de personas que controlan el 36 % de la riqueza total, en una región que es habitada por aproximadamente 670 millones de personas, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El análisis advierte que esta situación de tan marcada desigualdad no es fortuita, sino el resultado de tres factores estructurales: el predominio de la herencia; el control de sectores estratégicos; y sistemas fiscales regresivos que privilegian a los ricos. Por ejemplo, el 53,8 % de los milmillonarios latinoamericanos heredó su fortuna, frente al 37,3 % del promedio mundial.
Además, el 65 % de estas fortunas se concentra en monopolios u oligopolios de finanzas, energía y telecomunicaciones, sectores que extraen rentas directamente del consumo básico de la población. Otro dato no menor, es que en la región se grava más el consumo a través del impuesto del valor agregado (IVA) y las ganancias por el trabajo, que las grandes rentas.

Una vida de trabajo contra un día de riqueza
Ante esta realidad, resalta una cifra del informe que resulta impactante. Oxfam indica que mientras la riqueza de los milmillonarios aumenta en promedio 491.198 dólares diarios, un trabajador promedio gana cuando mucho 4.815 dólares al año, es decir, que un empleado necesitaría 102 años de vida laboral para igualar lo que un magnate percibe en solo 24 horas.
"La riqueza de los milmillonarios parece funcionar de forma independiente del resto de la sociedad", advierte el reporte. Además resalta que mientras el 50 % más pobre posee solo el 3 % de la riqueza, las élites aumentan su patrimonio a un ritmo de 54 millones de dólares diarios.
Para Oxfam, también existe un riesgo dentro de una desigualdad tan amplia, y es que las élites adineradas pueden aprovechar su poder para influir en decisiones políticas, macroeconómicas, ambientales, fiscales, laborales, e incluso dominar y controlar el Estado.

Ante esto, la ONG calcula que un milmillonario tiene 4.000 veces más probabilidades de influir en una decisión pública o tomar un cargo político en comparación con un ciudadano común. "En una región donde unos pocos concentran tanta riqueza, con frecuencia el poder económico deriva en poder político", señala Oxfam.
"En Latinoamérica, las élites económicas tienen una capacidad desproporcionada para acceder al poder de forma directa o para influir en instituciones y decisiones públicas, poniendo en riesgo la propia democracia", agrega el informe, que insta a las autoridades estatales a revertir este panorama al implementar impuestos urgentes al 1 % más rico y a fortalecer los servicios públicos, especialmente educación y salud, como vía para romper el ciclo de pobreza que afecta a 332 millones de latinoamericanos.
Otros mecanismos señalados por Oxfam incluyen la ejecución de políticas laborales que cambien las situaciones actuales de precariedad y bajos salarios que predominan en la región, así como marcos monetarios y financieros que favorecen la rentabilidad del patrimonio sobre la productividad real. Además, la ONG sugiere a los Gobiernos a regular la influencia política y mediática de las élites, en favor de la independencia y transparencia, así como proteger las libertades democráticas y fortalecer la participación ciudadana.


