El debate sobre la relación entre Europa y China volvió a ocupar un lugar en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), después que el ministro francés para Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, preguntara al canciller polaco, Radoslaw Sikorski, si considera que el nerviosismo que marcó la relación comercial con Pekín hace unos años se ha disipado o continúa siendo una preocupación prioritaria para los líderes europeos.
En su respuesta, Sikorski afirmó que "durante algunos años, hasta hace un par, China practicaba la 'diplomacia del guerrero lobo'", un concepto utilizado recientemente por medios occidentales para caracterizar lo que consideran un estilo más firme y confrontacional de la política exterior china bajo el liderazgo de Xi Jinping.
No obstante, sostuvo que ese enfoque dejó de resultar efectivo para China y hoy describe más la actitud de Washington que la de Pekín. "No funcionó. Ahora es el turno de Estados Unidos", puntualizó.
Un socio y desafío a la vez
Sikorski comentó que, como eurodiputado, fue coautor de la postura del Parlamento Europeo sobre China, resumida en la frase: "colaborar siempre que sea posible, competir cuando sea factible, confrontar cuando sea necesario". Además, subrayó que se trata de una relación compleja, distinta a la lógica bipolar de la Guerra Fría.
Por otro lado, destacó que pese a ser el mayor socio comercial de la Unión Europea (UE), China mantiene un déficit con el bloque, lo que la sitúa como un aliado indispensable pero también como un "desafío".
Asimismo, destacó su rápido avance tecnológico y su fuerte presencia en mercados globales, al tiempo que advirtió sobre posibles maniobras que podrían ser, supuestamente, empleadas como "chantaje". Finalmente, Sikorski alertó que los intentos de China de utilizar herramientas similares a las empleadas por EE.UU., en ámbitos como los materiales críticos o los semiconductores, deben servir como un llamado de atención para Europa.


