A pesar de que Donald Trump retiró la amenaza de intervenir militarmente en Groenlandia y de imponer nuevos aranceles a Europa, sus declaraciones acerca de apoderarse de la isla danesa marcan un antes y un después dentro de la OTAN.
Reportes aseguran que la postura del presidente de EE.UU. ha llevado a los funcionarios europeos a restringir el intercambio de información con Washington, llevando las relaciones entre la Casa Blanca y sus aliados europeos a su punto más bajo en años.
Confianza "realmente dañada"
Para la vice primera ministra de Suecia, Ebba Busch, la confianza en sus aliados norteamericanos se ha visto "realmente dañada" y llevará tiempo repararla. "Las últimas semanas, aparte de un primer año muy turbulento, han sido muy perjudiciales para la relación entre la Unión Europea, Europa y Estados Unidos", afirmó.
En este contexto, la exministra de Defensa lituana Dovile Sakaliene advirtió que "Europa aún no está lista para estar sola". "Va a tomar al menos de cinco a diez años hasta que estemos a un nivel algo similar al de las Fuerzas Armadas de EE.UU.", calculó.

En contraste, Trump declaró que EE.UU. nunca ha necesitado de la Alianza Atlántica e incluso puso en duda si sus miembros estarían ahí para Washington en caso de ser necesario. "Esa es la prueba definitiva", sentenció.
"Tal vez deberíamos haber puesto a prueba a la OTAN: invocar el Artículo 5 y obligar a la OTAN a venir aquí y proteger nuestra frontera sur de más invasiones de inmigrantes ilegales", sugirió recientemente.
Frente a las palabras de Trump, líderes europeos se han limitado a destacar la necesidad de bajar la tensión y priorizar el diálogo entre ambas partes, dado que, como señala una fuente de inteligencia, las acciones del inquilino de la Casa Blanca no solamente causan divisiones dentro de la OTAN, sino también podrían "alterar profundamente el orden global en las próximas décadas".
¿Tiene futuro la OTAN?
Para el analista Travis Jones, las últimas semanas han dejado claro que los europeos necesitan reconsiderar su estrategia de defensa. Para lograrlo, señala, Europa tendrá que recurrir a sus propios recursos para asegurarse una "autonomía estratégica".

Sin embargo, prácticamente toda la región enfrenta graves problemas económicos. El canciller de Alemania, Friedrich Merz, admitió que su país sufre una "crisis estructural" en su economía. "Nadie debería hacerse ilusiones sobre la profundidad y el alcance de los retos a los que nos enfrentamos", advirtió.
Alemania, la mayor economía de Europa, enfrenta una marcada desaceleración al registrar entre abril y junio de 2025 una caída del PIB del 0,3 %, el triple de lo previsto.
En este contexto, algunos expertos, como la estratega política Rachel Marsden, sostienen que ha llegado el momento de "combatir la locura con locura". "Ya es hora de que la UE se desate y se vuelva loca como en 'Atracción fatal' con Trump y sus cómplices belicistas, en respuesta a los años de comportamiento tóxico y abusivo de Washington, que ha logrado manipular a la UE para que comprometa sus principios y a sus ciudadanos", defendió.

Otros expertos, en cambio, como el director del programa del club de discusiones Valdái, Iván Timofeev, consideran que las tensiones actuales son temporales. "La OTAN sigue siendo una estructura de hormigón armado en el campo de la seguridad. Además, los aliados europeos hoy están dispuestos a cumplir con los requisitos que Donald Trump estableció en su primer mandato presidencial: gastar más en defensa", recuerda.
Además, explica, el curso político de Washington puede cambiar si los demócratas ganan las elecciones presidenciales. "Parece que los aliados europeos vivirán con la esperanza de un cambio de administración en un futuro próximo", remacha.
Cómo la UE se convirtió en un vasallo impotente de EE.UU., en este artículo



