El presidente estadounidense, Donald Trump, cargó este viernes contra Canadá, al que acusó de priorizar sus relaciones comerciales con China en desmedro del proyecto de defensa antiaérea 'Cúpula Dorada', pese a que, en palabras del mandatario, este le resultaría beneficioso a su vecino del norte.
"Canadá se opone a la construcción de la Cúpula Dorada sobre Groenlandia, a pesar de que esta protegería a Canadá. En cambio, votaron a favor de hacer negocios con China, ¡quien se los comerá por completo en el primer año!", escribió en su cuenta de Truth Social.
La semana previa, el 'primer' canadiense, Mark Carney, visitó oficialmente el gigante asiático y sostuvo reuniones de alto nivel con funcionarios chinos, incluido el presidente Xi Jinping, que derivaron en la firma de un "acuerdo preliminar, pero histórico" para reducir aranceles.
Posteriormente, Carney dijo a la prensa que China "es un socio más predecible y quizás confiable para Canadá que EE.UU. hoy en día", si bien apuntó que la relación con Washington "es mucho más multifacética, más profunda y más amplia" que con Pekín.
"Vive gracias a EE.UU."
En su paso por el Foro de Davos, Trump afirmó que Ottawa subsiste gracias a que recibe grandes beneficios de EE.UU., en el marco de una reflexión en la que pretendía argumentar por qué su país debe poseer la isla ártica, dada su importancia para la Cúpula Dorada.
"Canadá recibe muchos obsequios de nuestra parte. También deberían estar agradecidos. Pero no lo están" sostuvo. "Ayer vi a su primer ministro. No se mostró muy agradecido, pero Canadá debería estarlo. Canadá vive gracias a EE.UU. Recuérdelo, Mark [Carney], la próxima vez que haga declaraciones", fustigó entonces.
Sus comentarios fueron rechazados categóricamente por Carney, quien recalcó que su país "prospera" gracias a su gente, que prioriza valores como la inclusión, la equidad y la ambición, en un contexto global donde van en ascenso el populismo y el nacionalismo étnico, y no a EE.UU.
En Davos, el político centroizquierdista criticó asimismo el orden internacional basado en reglas –al que tachó de "ficción" funcionalmente útil–, así como a la hegemonía estadounidense, que si bien en su opinión permitió logros como "rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas", también se convirtió en un mecanismo de subordinación, bajo el paraguas de la "integración" mutuamente beneficiosa.