La exministra de Asuntos Exteriores de Austria Karin Kneissl aseveró que Europa se ha vuelto "enormemente dependiente" de las importaciones de gas de Estados Unidos después de rechazar los suministros de gas ruso.
"Entre 2021 y 2025 [...] el volumen de importación de Estados Unidos al mercado europeo ha aumentado de 20.000 millones de metros cúbicos a 80.000 millones de metros cúbicos, se ha cuadruplicado", expresó Kneissl, poniendo de manifiesto la "enorme dependencia de las importaciones norteamericanas" en el sector energético.
"Washington ya no es el nuevo ni el viejo mejor amigo"
La exministra indicó que los europeos querían diversificar sus suministros energéticos, pero lo que hicieron fue sustituir "las importaciones rusas, que eran contratos a largo plazo, transportadas en gasoductos, por buques con gas natural licuado" de EE.UU. El transporte marítimo, explicó, es más volátil que el suministro de gas vía tubería, ya que depende de varios factores, como por ejemplo las condiciones meteorológicas.
"Existe una dependencia real, no solo en términos de importación, sino también de precios, porque si eres exportador de GNL, tu gran ventaja es que puedes elegir a tu cliente. Puedo decir que casi a diario, pero sin duda a nivel mensual, porque simplemente eliges quién paga mejor. La gran ventaja es tener un cliente a largo plazo que te envía el gas por gasoductos […] Pueden ser contratos de cinco o diez años. Pero existe cierta certeza de suministro a largo plazo, y esta ya no existe", sostuvo.
En opinión de Kneissl, "Washington ya no es el nuevo ni el viejo mejor amigo de los europeos". La ex alta funcionaria explicó que los líderes europeos querían dejar de importar recursos energéticos rusos y recurrir a un "socio de confianza", que es EE.UU., pero simplemente acabaron siendo dependientes de los suministros energéticos del país norteamericano en lugar de Rusia. "El Gobierno estadounidense definitivamente tiene mucha más influencia sobre los europeos que ellos sobre Estados Unidos", agregó.