Canadá mantendrá en secreto la lista de criminales nazis que acogió tras la Segunda Guerra Mundial

"Hace mucho que debería haberse revelado la verdad sobre los perpetradores de genocidio y crímenes de guerra nazis que se libraron de la Justicia y pudieron vivir vidas cómodas y protegidas en nuestro país", denunció la experta Jaime Kirzner Roberts.

La lista de presuntos criminales nazis que huyeron a Canadá tras la Segunda Guerra Mundial no debe hacerse pública, concluyó la Oficina del Comisionado de Información del país norteamericano, citada por el diario The Globe and Mail.

Se trata de un listado de más de 700 sospechosos de crímenes de guerra nazis que se asentaron en Canadá y que permanece inédito desde que fue elaborado en 1986 en el marco de una investigación oficial.

El año pasado, Library and Archives Canada (LAC) se negó a divulgar la segunda mitad del informe, alegando el riesgo de posibles daños para las relaciones internacionales y los intereses canadienses.

Por su parte, la Oficina del Comisionado de Información señaló en un correo electrónico al medio que aceptó los argumentos de LAC de que publicar los nombres podría perjudicar en un grado que se extiende "más allá de las relaciones de Canadá con el Gobierno extranjero en cuestión" y afectaría negativamente a los vínculos de Ottawa con países aliados.

Además, LAC sostuvo que la divulgación "causaría un daño significativo a la defensa de un Estado extranjero aliado de Canadá". 

Varios grupos y personas consultados por el Gobierno sobre si debía hacerse pública la lista advirtieron de que su difusión podría perjudicar a Ucrania, al considerar que Rusia podría aprovechar el hecho de que hubo nazis ucranianos entre quienes se refugiaron en Canadá. 

Desde la organización Friends of Simon Wiesenthal Center, Jaime Kirzner Roberts, directora sénior de políticas y defensa, criticó con dureza la decisión. Según ella, "la afirmación del Gobierno de que revelar la verdad sobre los criminales de guerra nazis que viven en Canadá podría ser de algún modo una amenaza para la seguridad nacional o la diplomacia internacional es un insulto a la inteligencia del público".

"Hace mucho que debería haberse revelado la verdad sobre los perpetradores de genocidio y crímenes de guerra nazis que se libraron de la Justicia y pudieron vivir vidas cómodas y protegidas en nuestro país", concluyó la experta.