El embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra, advirtió que el acuerdo de defensa aérea conjunta del NORAD tendría que modificarse si Ottawa decidiera no seguir adelante con la compra prevista de 88 cazas F-35.
En una entrevista exclusiva con la CBC, el diplomático señaló que, si Ottawa no amplía su pedido más allá de los 16 F-35 ya encargados, Washington tendría que adquirir más aeronaves para su propia fuerza aérea y volarlas con mayor frecuencia en el espacio aéreo canadiense para responder a las amenazas que se acerquen al territorio estadounidense.
Hoekstra explicó que el actual esquema Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), en vigor desde hace décadas entre Canadá y Estados Unidos, se basa en que el país más cercano envía sus aviones para interceptar amenazas potenciales.
El arreglo tendría que "replantearse"
Hoekstra añadió que, incluso si el Gobierno de Mark Carney optara por el caza sueco Gripen —una alternativa que se está considerando—, "habría que replantearse" el arreglo de NORAD, ya que, en su opinión, se trataría de "un producto inferior, menos intercambiable e interoperable" que el F-35, lo que "cambiaría nuestra capacidad de defensa" y obligaría a Estados Unidos a compensar esa diferencia.
Las declaraciones del embajador fueron recibidas con cautela por algunos expertos. Andrea Charron, directora del Centro de Estudios de Defensa y Seguridad de la Universidad de Manitoba y una de las principales expertas canadienses en materia de NORAD, advirtió de que "las disputas políticas van y vienen, pero la misión del NORAD no".
Por su parte, el exasesor de seguridad nacional, Vincent Rigby, calificó los comentarios de Hoekstra como "claramente una táctica de presión política para forzar la mano del Gobierno canadiense".