Funcionarios de EE.UU. y talibanes llevan meses negociando en secreto la liberación de presos, pero las conversaciones se han estancado recientemente, informó este lunes The New York Times, citando a personas familiarizadas con el asunto.
Varios prisioneros estadounidenses permanecen bajo custodia en el emirato islámico, ya que funcionarios afganos afirman que la liberación del último recluso afgano en la Bahía de Guantánamo recae en Estados Unidos y debería formar parte de cualquier acuerdo futuro.
El detenido afgano, identificado como Muhammad Rahim, está acusado de actuar como mensajero e intérprete de Osama Bin Laden dentro de Al Qaeda. Se encuentra recluido en Guantánamo desde 2008 y es el último ciudadano afgano que permanece en dicho centro de detención.
Washington afirma que el recluso, que ahora tiene 60 años, tenía conocimiento previo de los ataques de Al Qaeda. Fue sometido a un uso extensivo de técnicas de interrogatorio mejoradas de la CIA, incluyendo privación del sueño que en una ocasión duró casi seis días.
No obstante, la familia de Rahim sostiene que él es inocente y ha solicitado al actual Gobierno afgano que logre su liberación. Cabe señalar que nunca ha sido acusado de ningún delito durante las casi dos décadas que lleva privado de libertad en esa prisión de máxima seguridad estadounidense.
Punto de conflicto
El caso de Rahim y el paradero de un ciudadano estadounidense bajo custodia afgana siguen siendo un punto de conflicto central entre el Gobierno de EE.UU. —que acusa a Afganistán de diplomacia de rehenes— y el Gobierno talibán, que niega dichas acusaciones mientras busca el reconocimiento por parte de Washigton para normalizar las relaciones bilaterales.
Un participante en las negociaciones, que habló sobre el tema bajo condición de anonimato, señaló que la Administración Trump no consideraría ninguna otra interacción pública hasta que todos los ciudadanos estadounidenses restantes fueran liberados.
Por su parte, un funcionario afgano afirmó que los talibanes habían liberado a detenidos estadounidenses el año pasado y que Washington había levantado las recompensas impuestas por altos funcionarios afganos, como parte de un marco para resolver el problema de los prisioneros.
Sin embargo, añadió, acontecimientos recientes, incluido el mortal ataque contra dos soldados de la Guardia Nacional de EE.UU., perpetrado por un afgano de 29 años cerca de la Casa Blanca el pasado mes de noviembre, habían derivado en el estancamiento de las negociaciones.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, durante la Administración Biden se ofreció a Rahim en un intercambio de prisioneros, pero los talibanes rechazaron la oferta. Un alto funcionario estadounidense detalló que el hombre no formaría parte de ningún acuerdo futuro a pesar de las exigencias del Gobierno afgano.