Vladímir Putin sobre el asedio de Leningrado, sus padres en la guerra y su hermano fallecido

Durante la Gran Guerra Patria, el padre del presidente ruso luchó en el frente, mientras su madre intentaba sobrevivir al bloqueo con su hijo de tres años.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha hablado en varias ocasiones sobre la difícil vida que soportó su familia durante la Gran Guerra Patria (1941-1945). En un detallado artículo para la revista Pionero Ruso en 2018 habló sobre sus padres, su hermano fallecido y cómo ni siquiera podían odiar a sus enemigos.

Según relata, "a su padre no le gustaba ni siquiera tocar este tema". "Cuando los adultos hablaban entre sí y recordaban algo, yo simplemente estaba al lado. Toda la información que tenía sobre la guerra, sobre lo que le ocurrió a la familia, provenía de esas conversaciones", escribe, agregando que a veces también se dirigían directamente a él.

Padre se dirige al frente

El mandatario cuenta que su padre hizo el servicio militar en Sebastopol. "En una unidad de submarinos, era marinero. Lo llamaron en 1939", detalla. Después trabajaba en una fábrica y "vivían con su madre en Petrodvorets", también conocido como Peterhof. Cuando empezó la guerra, trabajaba en una empresa militar donde contaba con una exención para ir al frente, pero envió una solicitud para ir a luchar. Lo enviaron "a un destacamento de sabotaje del NKVD [el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, la principal organización de policía secreta y seguridad estatal de la Unión Soviética]", con 28 hombres: "los lanzaban a la retaguardia para volar puentes, vías férreas". "Casi enseguida cayeron en una emboscada. Alguien los traicionó", contó Putin.

Perseguidos en el bosque, "él se metió en un pantano y varias horas estuvo sentado allí, respirando a través de una caña de junco". "Oía cómo los soldados alemanes pasaban cerca, literalmente a unos pasos, cómo ladraban los perros. Ya era comienzo de otoño, hacía frío", continuó. "Recuerdo muy bien cómo me decía que al frente de su grupo estaba un alemán. Al mismo tiempo, ciudadano soviético, pero alemán", agregó. Años después vio en archivos la lista. "Sí, 28 personas. Y al frente, un alemán. Todo como contaba mi padre", pensó. De ellos, la línea del frente de vuelta la cruzaron solo cuatro, los otros 24 murieron.

Lesión grave

Luego enviaron a su padre a la cabeza de puente en la orilla oriental del Neva, "probablemente el lugar más caliente de todo el bloqueo" de Leningrado. "Nuestras tropas mantenían una pequeña cabeza de puente. Cuatro kilómetros de ancho y algo más de dos de profundidad", explicó.

Añadió que los alemanes trataban simplemente de "borrar de la faz de la Tierra" este lugar. "Hasta ahora aún hay metal por todas partes", señaló Putin. 

Allí su padre fue herido gravemente. Vivió toda la vida con esquirlas en la pierna: nunca se las extrajeron todas y el pie ya no pudo volver a estirarlo. Más tarde "como inválido de guerra, al final le dieron un piso". "Fue nuestro primer apartamento independiente. Un pequeño piso de dos habitaciones", destacó el mandatario.

Sobre la herida, contó que, según su padre, él y un camarada realizaban una pequeña incursión en la retaguardia de los alemanes, iban reptando hasta que se acercaron a un fortín; de allí salió un hombre corpulento, los miró, y ellos no podían levantarse porque estaban bajo la mira de una ametralladora. Ese hombre, relata, los miró atentamente, sacó una granada, luego otra y las lanzó contra ellos. 

Heroísmo, rescate y un encuentro conmovedor

Cuando su padre recobró la conciencia "ya era invierno, el Neva estaba cubierto de hielo". Había que cruzar a la otra orilla "para recibir ayuda médica cualificada", pero "naturalmente, no podía caminar". "Logró llegar hasta los suyos en esta orilla", pero casi nadie quería arrastrarlo al otro lado: "El Neva estaba a la vista y era blanco de fuego de artillería y ametralladoras. Las posibilidades de llegar a la otra orilla eran casi nulas".

"Por completa casualidad, cerca resultó estar su vecino de casa en Peterhof. Y este vecino, sin pensarlo, se lo echó encima. Lo arrastró hasta el hospital. Ambos llegaron vivos", escribe Putin. "El vecino lo esperó, se aseguró de que lo habían operado y dijo: 'Bueno, ya vivirás, y yo me voy a morir'". Y volvió al frente. Durante años, el padre de Putin creyó que su vecino había muerto. "A principios de los 60 llegó de pronto a casa, se sentó en una silla y se echó a llorar. Se encontró con su salvador. En una tienda. En Leningrado. Por casualidad [...] Es increíble que los dos fueran en ese momento precisamente a esa tienda. Una posibilidad entre millones", enfatiza el presidente ruso.

Muerte del hermano

Relata que su madre iba a visitar a su padre en el hospital después de su lesión. "Tenían un hijo pequeño, de tres añitos. Y había hambre, el bloqueo... Y mi padre le daba su ración del hospital, a escondidas de los médicos", indica Putin. "Ella la guardaba, se la llevaba a casa y alimentaba al niño", pero el padre "empezó a desmayarse de hambre, los médicos entendieron lo que pasaba" y prohibieron entrar a su esposa.

"Luego también le quitaron al niño. Lo hacían, como ella contó luego, con el objetivo de salvar a los niños pequeños del hambre. Los reunían en orfanatos para su posterior evacuación. A los padres ni siquiera les preguntaban", contó el jefe de Estado. Pero su pequeño hermano allí enfermó de difteria y no sobrevivió. "Y ni siquiera les dijeron dónde lo habían enterrado", lamentó. "El año pasado [en 2017], unas personas desconocidas para mí, por iniciativa propia, buscaron en los archivos y encontraron los documentos sobre mi hermano", reveló. 

"Ella sobrevivió"

Cuando "al niño se lo llevaron y mi madre se quedó sola, y a mi padre le permitieron caminar, tomó las muletas y se fue a casa. Cuando se acercó a la casa, vio que los camilleros sacaban cadáveres del portal. Y vio a mi madre", continuó Putin. A su parecer, ella aún respiraba. "Les dijo: 'Pero si todavía está viva'. Ellos: 'En el camino se morirá. Ya no sobrevivirá'. Dijo que los atacó con las muletas y los obligó a llevarla de nuevo al apartamento", escribió. En efecto, su madre se recuperó y vivió hasta 1999, mientras su padre murió a finales de 1998.

"¿Cómo se puede odiar a esos soldados?"

Tras el levantamiento del bloqueo, se trasladaron a la tierra natal de sus padres, a la provincia de Tver, y hasta el final de la guerra vivieron allí. "La familia de mi padre era bastante grande. Tenía seis hermanos, y cinco murieron. Fue una catástrofe para la familia", expresó Putin.

"Y no había familia en la que no hubiera muerto alguien. Y, por supuesto, dolor, desgracia, tragedia. Pero ellos no sentían odio hacia el enemigo, eso es lo sorprendente", observó.

"Sinceramente, hasta hoy no puedo entenderlo del todo. Mi madre, en general, era una persona muy suave, muy bondadosa. Y decía: '¿Cómo se puede odiar a esos soldados? Son gente sencilla y también morían en la guerra'. Es asombroso. Nosotros nos criamos con libros y películas soviéticas... Y les odiábamos. Pero ella, por alguna razón, no sentía eso en absoluto. Y recuerdo muy bien sus palabras: '¿Qué se les puede reprochar? Son los mismos obreros que nosotros. Simplemente los empujaban al frente'. Estas palabras las recuerdo desde mi infancia", concluyó su artículo Putin.