Un Tribunal de Distrito de Riga (Letonia) condenó al científico y activista de derechos humanos Alexánder Gaponenko a 10 años de prisión por participar en una conferencia en Moscú, informó este martes LETA.
La Fiscalía, citada por la agencia, afirmó estar satisfecha con el veredicto y lo consideró "fundamentado y conforme a derecho", señalando que coincide exactamente con la pena solicitada en sus conclusiones finales. La sentencia puede recurrirse ante el Tribunal Regional de Riga. La abogada de Gaponenko indicó a LETA que presentará el recurso una vez se conozca el texto íntegro de la resolución. El acusado, que permanece en prisión preventiva, se ha declarado no culpable.
Según la acusación, Gaponenko, de 71 años, fue procesado por supuestamente "ayudar a un Estado extranjero" en actividades contra Letonia y "por incitar al odio nacional". En febrero de 2025 participó en una discusión pública en Moscú, organizada por el Instituto de Países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y titulada 'Etnocidio de los compatriotas rusos en los Estados bálticos', donde, según el organismo, difundió deliberadamente afirmaciones falsas, en particular sobre la persecución de los rusos y la prohibición del idioma ruso.
En la conferencia intervino junto a otros residentes letones, procesados en una causa separada.
Gaponenko se encuentra bajo prisión preventiva en la cárcel central de Riga desde febrero de 2025. Ya había sido condenado anteriormente, por supuestamente incitar al odio nacional y actuar contra Letonia, y está imputado en otra causa. En aquel caso se le acusaba, entre otras cosas, de difundir declaraciones sobre el resurgimiento del fascismo en Letonia, la persecución de la población rusoparlante y un posible genocidio contra los rusos letones por parte del Ejército de Letonia y sus aliados de la OTAN.
- Si bien los países bálticos cuentan con una presencia significativa de rusos étnicos, la política de sus gobernantes suele estar orientada a erradicar la influencia de la lengua y de la cultura rusas, lo que provoca tensiones y discriminación hacia la población rusoparlante. Así, las autoridades de estos países restringen el idioma ruso y su presencia en la esfera educativa, en los medios de comunicación y el espacio público. Asimismo, recurren a la valoración del período soviético como una ocupación, por lo que desmantelan monumentos ligados a esta época.


