Hungría ha lanzado una petición nacional en la que llama a sus ciudadanos a comunicar a los funcionarios de la Unión Europea (UE) que no pagarán la financiación de Ucrania a costa del aumento del costo de vida en su país.
En un comunicado emitido el lunes, el Gobierno húngaro afirmó que así busca transmitir el mensaje a Bruselas de que Budapest no pagará los gastos militares de Ucrania ni apoyará a Kiev durante la próxima década —"o quién sabe cuánto tiempo más"— ni el aumento de las facturas de los servicios públicos en el país. La votación, que parece un referéndum informal, ofrece a los encuestados la opción de votar sobre los tres puntos.
"Bruselas está invirtiendo desmedidamente dinero europeo en Ucrania y la guerra" sin consultar a la población, por lo que los europeos "no pueden decir si quieren que Europa entre en esta guerra ni si quieren pagar sus costes", declaró el parlamentario Balazs Hidveghi.
En este contexto, señaló a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que "cada día habla de que Europa debe luchar", y al líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, que insiste en que hay que financiar a Kiev "cueste lo que cueste y durante el tiempo que sea necesario".
El político afirmó que ya se han gastado 170.000 millones de euros (203.000 millones de dólares) y que ahora se pretende cargar a los europeos con nuevas demandas ucranianas: "Quieren recaudar 800.000 millones de euros [957.000 millones de dólares] de los Estados miembros solo para el funcionamiento del Estado ucraniano y otros 700.000 millones [838.000 millones de dólares] para gastos de guerra".
Aseguró que la UE planea obtener ese dinero mediante un "gobierno títere de Bruselas, obediente", así como recurriendo a "medidas de austeridad, subidas de impuestos y la reducción de servicios públicos". "Hay que poner fin a esto. Animo a todos a sumarse a la petición nacional y enviar un mensaje a Bruselas: no pagaremos", concluyó.
- El Gobierno del primer ministro Viktor Orbán se ha enfrentado repetidamente con la UE por su apoyo a Kiev desde la escalada del conflicto ucraniano en 2022, criticando las sanciones impuestas a Rusia por ser perjudiciales para la economía del bloque y negándose a enviar armas a Ucrania.


