Nouri al-Maliki, ex primer ministro de Irak, ha condenado en una publicación de la red social X, las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, calificándolas como una "violación de la soberanía iraquí".
Al-Maliki, quien ha mantenido la candidatura para volver a ocupar el cargo, expresó su descontento ante lo que considera una "flagrante injerencia estadounidense en los asuntos internos de Irak".
Trump amenazó con retirar el apoyo a Irak si al-Maliki es reinstalado en el cargo, lo que ha generado una fuerte reacción en Bagdad. El político iraquí rechazó esta amenaza y subrayó que la única forma adecuada de diálogo entre naciones debe basarse en el respeto mutuo y no en imposiciones o amenazas.
"Partiendo de mi respeto por la voluntad nacional y la decisión del marco de coordinación garantizada por la Constitución iraquí, continuaré trabajando hasta el final, en aras de los intereses superiores del pueblo iraquí", concluyó el ex primer ministro.
Un legado controvertido
Nouri al-Maliki fue primer ministro de Irak entre 2006 y 2014, acumulando dos mandatos consecutivos. Su ascenso al poder fue respaldado por la Administración de George W. Bush, que lo veía como un garante de estabilidad tras las intervenciones militares estadounidenses contra Al Qaeda y otros militantes sunitas.
Durante su Gobierno, al-Maliki implementó políticas consideradas sectarias y excluyentes hacia la población suní, justificadas por la "desbaazificación". El legado de al-Maliki es objeto de debate, ya que su mandato contribuyó a crear un ambiente propicio para el surgimiento de grupos extremistas como Al Qaeda y el Estado Islámico (EI)*.
*Reconocido como grupo terrorista en Rusia y prohibido en su territorio.


