Un corresponsal de RT conoció la historia personal de dos francotiradores del Ejército ruso, que forman un dúo, y se muestran orgullosos de su trabajo. Sus contactos con los lugareños de la zona de combates les demuestran que están luchando "por ellos".
Para su distintivo, uno de los soldados eligió el nombre de su hija, 'Vasilisa', como tradición de bautizar los equipos bélicos más temibles, como era 'Katiusha', con los nombres femeninos. El otro combatiente se identifica con el alias 'Alik' y participa en la operación militar especial desde 2022.

Misión de partida
Se conocieron durante los combates por la ciudad de Volchansk, en la provincia de Járkov, cuando 'Vasilisa' cumplía con una misión que pretendía acabar con un 'nidal': la posición base de los efectivos ucranianos que lanzaban 'aves', en el lenguaje de las trincheras, es decir, drones.

El militar no respondía por radioenlace y sus compañeros concluyeron que estaba rodeado por el enemigo. Su unidad envió a un grupo para rescatarlo. El francotirador notó a uno de los efectivos moviéndose y lo neutralizó a brazo partido.
"Vi a un hombre uniformado, con fusil y sin marcas de identificación", recordó 'Vasilisa'. "Yo lo ataqué y lo sometí. Resultó que era uno de nuestros combatientes".
'Alik' estuvo entre quienes iban al rescate y el episodio se convirtió en un punto de partida para comenzar el trabajo a dúo, el cual los ha convertido en un "sistema eficaz de destrucción del enemigo", según bromean los dos.
Visita largo tiempo esperada
Entre los recuerdos que 'Alik' comparte, hay un momento en la liberación de la ciudad de Severodonetsk, en la República Popular de Lugansk, cuando entró corriendo en una casa donde se encontraba un anciano de aproximadamente 80 años. Este le gritó al militar que no se acercara, pero, luego, se enteró de que era ruso, se sentó y se echó a llorar diciendo: "Hombres, ¡cuánto tiempo los estuve esperando!".
Posteriormente, se supo que el hijo de ese anciano formó parte de la milicia de Donetsk, que salió para oponer resistencia a las tropas de Kiev en 2014 y murió en combates. La casa era un regalo del padre al hijo y quedó como la única memoria del miliciano difunto. Por esta razón, el octogenario se negó a irse del lugar cuando los militares rusos le propusieron la evacuación.

Momento de comprensión
Cuando el Ejército ruso estaba reconquistando territorios en la provincia rusa de Kursk, después de la incursión ucraniana de 2024, se adhirió a la unidad de 'Alik' un hombre originario de Bolshoye Soldátskoye, que estaba ocupado en ese entonces por las Fuerzas Armadas de Ucrania. Vivía en refugios junto a los soldados, compartía los riesgos de vida con ellos, preparaba comida para ellos; todo hasta que el poblado fuera liberado.
"Todas estas personas me dieron el entendimiento por quiénes estoy guerreando", resumió 'Alik'. "Por ellos 'Vasilisa' y yo nos protegemos las espaldas, pero parece que todos están dispuestos a protegérnoslas".



