Un nuevo y controvertido estudio encabezado por el ingeniero italiano Alberto Donini, de la Universidad de Bolonia (Italia), sugiere que la Gran Pirámide de Guiza podría ser mucho más antigua de lo que se cree, remontándose su construcción a entre 20.000 y 40.000 años atrás, en lugar de los 4.600 años que suelen calcular los egiptólogos.
Durante más de un siglo, la Gran Pirámide se ha atribuido al faraón Keops de la IV Dinastía egipcia. Sin embargo, Donini propone que Keops pudo haber restaurado un monumento que ya existía. Su investigación, aún sin revisión por pares, se basa en el Método de Erosión Relativa (REM), que compara el desgaste de las piedras expuestas desde la construcción original con superficies adyacentes erosionadas tras la remoción del revestimiento exterior.
El REM mide el volumen de material erosionado en superficies comparadas y calcula el tiempo de exposición adicional de las más antiguas mediante un ratio de desgaste. Donini analizó doce puntos alrededor de la base de la pirámide, obteniendo edades variables de 5.700 a más de 54.000 años, con una media de unos 24.900 años y un intervalo probable (con una confianza del 68 %) que va de los 11.000 a los 39.000 años.
Este enfoque independiente de fuentes textuales, como inscripciones o datación por carbono, desafía la cronología tradicional, basada en documentos históricos y estilos arquitectónicos. Donini destaca que el REM indica una baja probabilidad para la fecha oficial del 2560 a.C., aunque reconoce incertidumbres por factores como clima, lluvias y arena.
La Gran Pirámide, la mayor de Guiza, situada junto a las de Kefrén y Micerino y la Esfinge, genera debates por su alineación precisa y métodos constructivos. Si se confirman sus conclusiones, el estudio cuestionaría la historia humana conocida, reabriendo misterios arqueológicos sobre esta y otras pirámides egipcias.


