Radmir Ibraguímov, un militar que a sus 23 años sirve en el Ejército ruso como operador de drones, es conocido por sus compañeros de combate como 'Zimá' ('invierno' en ruso). Así mismo llamaban a su padre, Ruslán Ibraguímov, que perdió la vida tras ser alcanzado por un proyectil enemigo mientras estaba en su tienda de campaña. Lo intentaron evacuar a un hospital, pero murió en el camino, a la edad de 45 años.
"Amaba mucho a mi padre", confesó el joven en declaraciones a un corresponsal de RT. "Mi recuerdo más vívido es cómo cantábamos canciones de Víktor Tsoi con la guitarra. Mi papá tocaba muy bien. No éramos solo padre e hijo, éramos amigos. Mi padre me enseñó a pescar. Atrapábamos peces desde la orilla y mientras esperábamos que picara, hablábamos de todo. [...] Su sonrisa, tan cálida y amable, sigue presente en mis ojos", contó el efectivo.
Durante casi un año el joven sufrió por esta pérdida culpando a todos a su alrededor por lo sucedido, pero luego se dijo: "Vas allí y terminarás lo que comenzó tu padre, por tí y por mamá".
Así, un año y medio después del entierro, en el verano de 2024, firmó un contrato con el Ejército y partió de su pueblo natal, Chishmy, a la zona de la operación militar especial. Según Ibraguímov, muchos le desaconsejaron hacerlo y le pidieron que reflexionara mejor. Fue especialmente difícil la decisión para su madre. Mientras tanto, según el joven, era constante su respuesta a todo el mundo: "Si no nosotros, ¿quién?".
"Después de completar los entrenamientos en la región de Amur, fui a Kursk, desde donde nos enviaron a la primera línea", relató.
Posteriormente, el mando lo trasladó a la provincia de Zaporozhie, donde participa ahora en los combates por la localidad de Guliaipole. En la misma región donde perdió la vida Ruslán, 'Zimá' hijo ya es reconocido por sus hazañas: salvó las vidas de tres soldados rusos durante un ataque ucraniano.
Rescate 'uno para tres'
'Zimá' opera drones que sirven como ojos para la artillería, la guían. Su tarea es ver al enemigo cuanto antes, pero observa desde arriba muchas cosas más y reacciona. Su destreza fue puesta a prueba en enero de 2026, cuando Radmir vio una posición donde se encontraban tres soldados rusos bombardeada por el enemigo.
"Mis compañeros fueron detectados, los comenzaron a atacar con artillería. No esperé la orden. Corrí. Sabía que, si no lo hacía enseguida, estarían perdidos", recordó.
Bajo un intenso fuego, Ibraguímov irrumpió en la posición dañada y comenzó a sacar a los chicos, uno por uno. Logró evacuar rápidamente al primero hacia un vehículo. El segundo estaba herido, pero podía moverse por sí solo; Radmir lo cubría con fuego. El tercer soldado era el que tenía heridas más graves y no podía caminar.
"Lo cargué sobre mis hombros y lo llevé", contó Ibraguímov. "Caminé unos 40 minutos hasta un lugar seguro; mi aguante proviene de hacer deportes desde niño", agregó.
Cuando los tres combatientes atacados por las Fuerzas Armadas de Ucrania estaban seguros, el joven regresó a su puesto. El grupo rescatado lo llama a partir de entonces "su ángel guardián". Los tres muchachos están todavía hospitalizados, pero han podido informar a su salvador sobre su estado de salud. Los tres tienen heridas en sus piernas y dos de ellos también en los brazos, pero han podido conservar todas las extremidades, dijo Ibraguímov, orgulloso.
El joven héroe pronto será condecorado. Al enterarse, Radmir solo se encogió los hombros: "Resistimos, tal como me enseñó mi padre". Y añadió: "Lo más importante es que estos hombres estén con vida y el trabajo continúe".
Al ser preguntado sobre sus planes para después de la victoria, 'Zimá' respondió: "Iré al cementerio para ver a papá, se lo reportaré".
Mientras tanto, los planes de Radmir incluyen también un futuro amoroso. En plena operación militar especial conoció a Viktoria, estudiante de una escuela culinaria. La joven conquistó su corazón, y próximamente el militar tiene planes de verla y hacerle una propuesta.