Venezuela rechaza amenazas de EE.UU. a quienes comercien petróleo con Cuba

Caracas advirtió que considerar a la isla "una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU., constituye un despropósito que entraña graves amenazas contra su existencia como nación".

El Gobierno de Venezuela rechazó este viernes la orden ejecutiva emitida en la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump, con la cual se pretende imponer aranceles a los países que comercien crudo legalmente con Cuba, al considerar que es contraria al derecho internacional. 

"Cualquier medida que limite o condicione el intercambio de bienes y servicios, así como la libertad de los Estados para decidir soberanamente sus socios comerciales, constituye una violación del derecho internacional y de los principios fundamentales que rigen el comercio global", reza un comunicado difundido por el canciller Yván Gil en sus redes sociales. 

A ese respecto, el texto subraya que "el libre comercio es un principio medular de las relaciones económicas internacionales entre Estados soberanos, y no puede estar sujeto a ningún tipo de coacción que impida el libre intercambio de bienes y servicios".

Por otro lado, Caracas expresó su solidaridad con el pueblo cubano, exhortó a la comunidad internacional "para hacer frente a las consecuencias humanitarias que se deriven de agresiones de esta naturaleza" y repudió que se califique al país antillano como "una amenaza" para la seguridad de EE.UU.

"Considerar a Cuba una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU., constituye un despropósito que entraña graves amenazas contra su existencia como nación", cierra el documento.

Nueva arremetida

En la víspera, Trump firmó un decreto para declarar la "emergencia nacional" en virtud de que, en sus palabras, la isla representa "una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad de su país y el resto de la región, a partir de lo cual amenazó con imponer aranceles a los países que le vendan o suministren petróleo a Cuba. 

Como amparo a la decisión, aludió al alineamiento de La Habana "con numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos a EE.UU. […], entre ellos, el Gobierno de la Federación Rusa, la República Popular China, el Gobierno de Irán, Hamás y Hezbolá",  así como a la presencia de personal militar y de inteligencia de Moscú y Pekín en territorio cubano, y a su "cooperación" con grupos tachados por Washington como "terroristas trasnacionales". 

En declaraciones posteriores, Trump aseguró que no pretendía "ahogar" a la nación caribeña con este nueva tentativa.

"No, no es mi intención, pero parece que es algo que, simplemente, no va a poder sobrevivir. Creo que Cuba no podrá sobrevivir", sostuvo al ser preguntado por la prensa sobre el tema, sin mencionar los bien documentados efectos del bloqueo que la Casa Blanca le impuso hace más de seis décadas, calificado por expertos como una forma de castigo colectivo contra el pueblo cubano. 

"Brutal agresión"

La orden ejecutiva estadounidense y la pretensión de coaccionar a terceros países para imponer así un bloqueo energético de facto, fue rechazada categóricamente por las autoridades de Cuba, que la calificaron como un "brutal acto de agresión" 

"Condenamos en los términos más firmes la nueva escalada de EE.UU. contra Cuba. Ahora se propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible a nuestro país. Para justificarlo, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es. Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el Gobierno de EE.UU. contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia", escribió en X el canciller Bruno Rodríguez.

De su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que esta iniciativa de bloquear el suministro de combustible a su país, "evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales", al tiempo que denunció que la medida dejó en evidencia la hipocresía de Washington, que insiste en catalogar sus coerciones contra el país latinoamericano como "embargo en el comercio bilateral".