Revelan qué tipo de ataque contra Irán pidió Trump a sus asesores

"El tipo de cosas que querrías hacer y los paquetes de fuerzas que necesitarías son muy diferentes", señaló el vicealmirante retirado Robert Murrett.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido a sus asesores opciones de ataques rápidos y decisivos a Irán que no supongan el riesgo de una guerra prolongada en Oriente Medio, informó el viernes The Wall Street Journal citando a fuentes.

Según funcionarios de la Casa Blanca, se está debatiendo si el objetivo principal es atacar el programa nuclear de la República Islámica, golpear su arsenal de misiles balísticos, provocar el colapso del Gobierno o una combinación de las tres.

Además, señalaron que la opción ideal sería golpear al Gobierno iraní con tal fuerza que "no tenga más remedio que acceder a las exigencias nucleares de Estados Unidos y dejar en paz a los disidentes".

Así, relataron que hubo conversaciones sobre una campaña de bombardeos punitiva que pueda derribar la dirigencia iraní. Por su parte, el mandatario y su equipo también sopesaron usar la amenaza de la fuerza militar para "arrancarle concesiones diplomáticas" a Irán.

Mientras, lo que Trump decida determinará la forma de la acción militar. "El tipo de cosas que querrías hacer y los paquetes de fuerza que necesitarías son muy diferentes", aseveró el vicealmirante retirado Robert Murrett, exoficial de inteligencia de la Armada.

Un informante del WSJ mencionó que, aunque Trump haya dicho de forma constante que la nación persa "no puede tener un arma nuclear", está siendo deliberadamente ambiguo para mantener en secreto sus objetivos estratégicos y su pensamiento militar.

Además, el mandatario ha recibido informes de las posibilidades de ataque conjunto de la Casa Blanca y el Pentágono. Entre ellas se encuentra el llamado 'gran plan', que supondría que EE.UU. bombardee instalaciones del Gobierno iraní y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en una campaña a gran escala, mencionaron los informantes.

No obstante, comentaron que si el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, es derrocado, nadie puede asegurar que el liderazgo sucesor sea "más amistoso". De la misma manera, es probable que un alto miembro del CGRI asuma el control, evaluaron algunos funcionarios, lo que podría preservar —o incluso profundizar— el enfoque gubernamental.