El Museo de Crímenes de Guerra del Escuadrón 731 del Ejército Imperial Japonés hizo público este sábado un archivo audiovisual con el testimonio de un antiguo miembro de esa unidad secreta, que revela con detalle procedimientos de producción de armas biológicas y experimentos humanos, informó la agencia Xinhua.
Se trata de una grabación de 47 minutos en la que Sato Hideo, exempleado del llamado 'Equipo Takahashi', o el 'Equipo de peste' de la Unidad 731, describe con precisión el cultivo de la bacteria de la peste, las disecciones de animales y los experimentos realizados en seres humanos, añadiendo nuevas pruebas a la documentación existente sobre los crímenes de guerra del destacamento nipón.
Según el testimonio, los experimentos en humanos se realizaban en una prisión especial fuertemente vigilada y cercada, en los edificios 7 y 8, considerados el núcleo del complejo. Sato relata que desde los pasillos se podía ver a los prisioneros, a los que se refería con el eufemismo "maruta". Afirmó que se les suministraba buena alimentación, porque "las personas no sanas no podían utilizarse como material de experimentación".
El antiguo integrante explicó que solo el personal veterano y con amplia experiencia tenía derecho a realizar pruebas con personas vivas, mientras que jóvenes como él no podían acceder a los edificios 7 y 8. Este detalle, señaló el investigador del museo Jin Shicheng, confirma el estricto sistema jerárquico interno y el alto grado de secretismo de las actividades criminales de la Unidad 731.
Sato también describió el funcionamiento de la planta de fabricación de agentes biológicos dentro del complejo. Según su declaración, se utilizaban invernaderos ajustados a 37 °C y tanques de cultivo donde las bacterias se dejaban proliferar durante 24 o 48 horas. El material resultante podía ser esparcido desde aviones o transformado en sustancias sólidas para contaminar ríos y otras fuentes de agua.
El archivo de video fue donado al museo en 2019 por la académica japonesa Nishiri Fuyuko y, junto con los documentos, materiales históricos y restos arqueológicos ya existentes, refuerza la cadena de pruebas sobre los crímenes de la Unidad 731.
La creación de la unidad del Laboratorio de Investigación y Prevención de Enfermedades Infecciosas del Ministerio Político Kempeitai, conocida como el Escuadrón 731, estuvo ligada al objetivo del mando japonés de desarrollar armas biológicas y químicas eficaces, así como de estudiar determinados factores letales para la vida humana.
Se probaba la eficacia de distintos cultivos de las enfermedades epidémicas más peligrosas: a las personas les aplicaban inyecciones y se observaban los cambios en el estado de los sujetos de experimentación. También se examinaba el efecto de los gases en el organismo humano: el tiempo que tardaban en morir y los signos de intoxicación. Una de las principales líneas de actividad consistía en determinar los límites de resistencia del cuerpo mediante experimentos de una crueldad extrema.
Los ensayos de congelación recibieron una atención especial, con el objetivo declarado de encontrar medios para tratar ese estado. La proporción de agua en el cuerpo humano, hoy conocida —un 78 %—, también se estableció de forma experimental: al desecar a una persona hasta reducirla al estado de momia, se determinó que la masa 'seca' representaba el 22 % del peso inicial.