La vigencia del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, firmado entre EE.UU. y Rusia, expira este jueves 5 de febrero. El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso a Washington el pasado septiembre mantener durante un año más las limitaciones establecidas, pero la parte estadounidense aún no ha dado una respuesta clara a esta iniciativa.
El tratado existe desde hace más de 15 años y sigue siendo el único documento vigente entre Rusia y EE.UU. en materia de control de armas. Su expiración marcaría el inicio de una nueva etapa para los dos países con los mayores arsenales nucleares del mundo.
¿En qué consiste el tratado?
El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, también conocido como START III, fue firmado por Rusia y EE.UU. el 8 de abril de 2010 y prorrogado sin condiciones previas por cinco años en febrero de 2021.
En virtud del acuerdo, las partes se comprometían a reducir sus fuerzas nucleares activadas hasta 700 portadores, 1.550 ojivas nucleares y 800 lanzadores.
Moscú suspendió en febrero del 2023 su participación en el pacto, debido a que Washington "destruyó la base legal en materia de control de armas y seguridad", al poner a actuar la infraestructura militar de la OTAN en contra de Rusia. Al mismo tiempo, Rusia siempre ha declarado que tiene la intención de cumplir con las restricciones previstas dentro del plazo de vigencia del acuerdo.
Putin propone mantener las limitaciones
En septiembre pasado, el líder ruso afirmó que Moscú está dispuesto a seguir adhiriéndose al tratado durante un año más tras su expiración, si Estados Unidos adopta medidas similares.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia, Putin recordó que este acuerdo sigue desempeñando un papel positivo en el mantenimiento del equilibrio estratégico y la previsibilidad en el ámbito de las armas ofensivas estratégicas.
"Un rechazo total del legado de este acuerdo sería, desde muchos puntos de vista, una medida equivocada y miope, que, en nuestra opinión, también tendría un impacto negativo en la garantía de los objetivos del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares", explicó.
Señaló que esta postura responde no solo al deseo de evitar una nueva carrera armamentista, sino también a la intención de garantizar "un nivel aceptable de previsibilidad y contención".
Reacción poco clara de EE.UU.
Comentando inicialmente la iniciativa rusa, el presidente estadounidense Donald Trump la calificó de "buena idea". Sin embargo, posteriormente no mostró preocupación por la posible expiración del tratado.
"Si expira, expira", afirmó en una entrevista con The New York Times publicada en enero. "Simplemente haremos un acuerdo mejor", añadió, dejando además abierta la posibilidad de "involucrar a un par de otros actores".
La falta de una respuesta concreta por parte de Washington también fue señalada por Dmitri Medvédev, bajo cuya presidencia se firmó el tratado.
"La implementación de la iniciativa rusa podría convertirse en una contribución significativa a la seguridad global y a la ampliación del diálogo estratégico con EE.UU. Sin embargo, hasta ahora no hemos recibido de Washington una respuesta oficial sustantiva a nuestra propuesta", afirmó en una entrevista con Kommersant la semana pasada.
Intento de incluir a China
Uno de los principales obstáculos para la prórroga del acuerdo es la intención de EE.UU. de incluir a China, argumentando que su arsenal nuclear está creciendo rápidamente. No obstante, el arsenal chino sigue siendo muy inferior al ruso y al estadounidense, representando entre el 11 % y el 12 % de su volumen.
"Washington considera que Pekín debe incorporarse a un nuevo formato de control. China, por su parte, no muestra intención de participar en acuerdos de este tipo. Rusia, a su vez, ha insistido en que también deberían incluirse los potenciales de Francia y el Reino Unido, algo que EE.UU. podría no aceptar", señala Vasili Kashin, director del Centro de Estudios Integrales Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía (Rusia).
"Pero incluso si se definiera el círculo de futuros firmantes, estos enfrentarían una compleja tarea para actualizar el aparato conceptual de los nuevos acuerdos. Los términos actuales responden a realidades de principios de siglo que han cambiado significativamente", añadió el experto.
Medvédev también calificó de poco realistas los intentos estadounidenses de incorporar a China al acuerdo. "En cuanto a posibles acuerdos multilaterales, hoy en día no existe una cola de interesados en debatir un nuevo régimen restrictivo más amplio que el formato Rusia–EE.UU. Diré más: estoy convencido de que el club nuclear se ampliará", declaró.
¿Qué pasará después?
Medvédev afirmó que, ante la ausencia de una respuesta estadounidense, Moscú evaluará la situación basándose en las acciones reales de Washington.
Por su parte, los expertos coinciden en que la expiración del tratado abriría una etapa impredecible y desfavorable para la seguridad internacional. "Por primera vez en 35 años, nos encontraremos en un vacío jurídico en uno de los ámbitos más importantes de la seguridad internacional", señala Alexéi Arbátov, director del Centro para la Seguridad Internacional del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de Rusia.
Por su parte, Prójor Tebin, director del Centro de Estudios Económicos Militares de la Escuela Superior de Economía, señaló a RT el aumento de la tensión que habrá tras la expiración del documento.
"Tras la expiración del tratado, el mundo no se derrumbará, pero se volverá aún más tenso y peligroso. Por ahora, no se puede hablar ni de la aceptación por parte de Washington de la propuesta rusa de mantener temporalmente de forma voluntaria las restricciones cuantitativas del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, ni de la reanudación del diálogo sustantivo entre Rusia y Estados Unidos sobre la estabilidad estratégica y un nuevo tratado, afirma.
Según el experto, esto podría empeorar la situación con el Tratado de No Proliferación Nuclear y el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. "Probablemente se aumentarán los arsenales nucleares. En Estados Unidos, esta cuestión se debate activamente en la comunidad de expertos. Es probable que algunos Estados reanuden los ensayos nucleares. No se puede descartar la aparición de nuevas potencias nucleares en el futuro. Continuará la militarización del espacio, con consecuencias difíciles de prever", señala el analista.
Al mismo tiempo, según Tebin, incluso en caso de que se reanude el diálogo entre Moscú y Washington, no será fácil. "Esto se debe a una serie de factores: los arsenales nucleares de China, Francia y el Reino Unido, las armas nucleares no estratégicas, los sistemas de defensa antimisiles (incluido, entre otros, el programa estadounidense 'Cúpula Dorada'), armas estratégicas no nucleares, el despliegue de armas nucleares fuera del territorio nacional, los nuevos sistemas de armas rusos, la militarización del espacio, las armas hipersónicas y la estabilidad estratégica en el ciberespacio", enumeró.
"Sin embargo, no hay que dramatizar demasiado la situación. En el pasado, durante la Guerra Fría, hubo momentos de tensión. Por supuesto, no nos gustaría volver a la lógica de la carrera armamentística nuclear de aquellos tiempos, y la situación se ha vuelto realmente más complicada", concluyó.
Qué es y qué estipula el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas